Casarse entre 2 quimios

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Mi nombre es Anna y esta es mi historia con el cáncer. Esta historia empieza el 27 de octubre de 2015.

El 27 de octubre me confirman que tengo cáncer de mama ductual infiltrante con ductual “in situ” de alto grado. En ese momento me recomiendan iniciar el tratamiento YA!! Con 31 años y a tres semanas de mi boda, se me plantean 2 cuestiones muy serias:

1) Retrasar el inicio del tratamiento para poder hacer una preservación ovárica, y así tener la opción de hijos en un futuro, aunque sin garantías.
2) Retrasar el tratamiento para no estar “calva” el día de mi boda. El oncólogo me advierte que desde que inicie el tratamiento, en 18 días empezará a caerse el pelo.

El día 21 de noviembre daba el sí quiero. En un momento que se supone que debes estar radiante, y con el planteamiento de tener hijos justo después de la boda, el panorama emocional era muy, muy complicado.

Ser fiel a mi misma, ha hecho que no me lamentará de las decisiones tomadas

Siempre he sido muy práctica, y aunque la situación parece que te supera, con la perspectiva del tiempo creo que la gestión que hice fue muy yo, a pesar de las circunstancias. Y estas fueron mis decisiones (hablo en singular pero mi marido y familia más cercana siempre tuvieron un papel importante):

1) Empezar el tratamiento cuanto antes. No importaban futuros posibles hijos. Lo primero era mi salud.
2) Raparme la cabeza una semana antes de la boda, y llevar la mejor de las pelucas. (Debo reconocer que unos de mis talones de Aquiles, aunque sea superficial, es el tema del pelo . Fue, ha sido y temo que será una de mis mayores debilidades durante este proceso)
3) Mi boda se va a celebrar igual. Lo que me lleva al seguiente punto.
4) Informar a todos los asistentes de mi diagnóstico y avisar que llevaría peluca, para evitar comentarios incómodos para mí en ese día. Y porque era muy importante que nadie se enterara por otra persona. Éramos unos 90 invitados, y era una boda donde por suerte no sobraba nadie, todos eran imporantes para mí.

Llega el 3 de noviembre, mi primer día de quimioterapia.

18 días después, la boda perfecta. Fue muy emotiva y con mucho amor. Fue un “chute” de cariño que no puedo expresar. Experimentar algo de lo mejor y de lo peor de la vida a la vez, con todos tus familiares y amigos, es algo único.

Pero quito algo de literatura para pasar un poco a la parte técnica del tratamiento, otro día ya cuento más cosas.

El tratamiento
El tratamiento constó de 4 quimios de antraciclinas cada 21 días, y después 12 quimios de taxol semanales.

Término la quimio el 12 de abril de 2016, y me operan el 25 de mayo de ese mismo año. Lo que tenía que ser una mastectomía “normal” se complica en quirófano. ¿Sabéis eso que siempre dicen los cirujanos que hasta que no abren no ven el alcance? Pues eso me pasó a mí. Salí con más de 100 grapas, una escabechina en toda regla. Finalmente me hicieron una mastectomia + linfadectomia + colgajo de bandera de Lejour.

El 7 de junio empiezo tratamiento homonal: tamoxifeno y zoladex.

La radioterapia se retrasó, ya que teníamos que esperar que cerrara la herida. Mientras estoy recuperándome de esta gran operación, descubren y me confirman que tengo metástasis en la cadera y en una lumbar. Así que cuando empieza la radioterapia el 19 de setiembre me radian el pecho y la cadera (para hacer un tratamiento radical y a la vez aliviar el dolor). El 31 de octubre termino la radio.

Mientras, mi oncólogo intenta por todos los medios lograr la mejor medicina para mí. Él cree que entrar en el ensayo clínico de palbociclib puede ser lo más beneficioso. Tenemos complicaciones administrativa/legal que ya contaré otro día. Y finalmente llega mi medicina en diciembre de 2016 , y empiezo a tomar palbociclib con letrozol.

¡Ah! Se me olvidaba, el 2 de noviembre de 2016 vuelvo a pasar por quirófano y me quitan los ovarios. Y en febrero de 2017 me dan resultados de las pruebas genéticas donde descubren una mutación en la proteina P53 y confirman que tengo el llamado Síndrome de Li Fraumeni.

Ya estamos a julio y ha habido una ligera “mejoría” de las lesiones (la captación se ha reducido), y podría decir que más o menos estoy estable, continuando con la medicación de palbociclib y letrozol. Actualmente estoy pendiente de los resultados de un nuevo PET-TAC.

Cronologia