Fármacos para el cáncer: amor & odio

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Quizás suene un poco absurdo, pero yo he sido una persona muy sana hasta los 34 años, cuando me diagnosticaron el cáncer de mama. Antes de eso no iba al médico ni a controles ginecólogicos. Yo era de las de ir a trabajar con fiebre y no tomaba ni una aspirina, a menos que fuera muy necesario. Los hospitales me ponían mala y ver sangre me provocaba mareo.

Con la enfermedad todo cambió. Empecé a tener montones de citas médicas, pinchazos para muestras de sangre a tutiplén, visitas al quirófano y por supuesto medicamentos que tenía que tomar no un día ni una semana sino años y, ahora, de por vida.

El Ibandronate, que forma parte del grupo de fármacos denominadas bisfosfonatos, es nuevo para mí. Me ayuda a regenerar los huesos. Eso suena muy bien pero es mejor no saber o no pensar demasiado en sus efectos secundarios, los que espero nunca tenga. No me gusta nada y solo deseo que se termine el año y poder decirle adiós.

En cambio el Tamoxifeno, un tratamiento hormonal que bloquea la acción del estrógeno en las células de las mamas y puede ayudar a detener el cáncer en caso de que este sea sensible a esta hormona, es mi viejo amigo. Tengo una relación amor-odio con él. Me ha provocado sofocos, problemas de endometrio y calambres en las piernas, pero mantiene mis metas a raya y me alarga la vida. Gracias a que funciona bien en mi cuerpo, no necesito quimio así que, aunque tengamos una relación tóxica, espero que sea por mucho tiempo.

SOS: Necesitamos más tratamientos para el cáncer de mama avanzado

Hace unas horas, he accedido a mi cuenta de Facebook, en concreto a mi grupo de Cáncer de mama metastásico. He leído con muchísima tristeza que otra compañera nos ha dejado, ayer también se nos fue otra, se nos han ido varias, muchas más de las que nosotras querríamos. Cuando esto ocurre, se nos encoje el corazón.

Por un lado, dan ganas de salir corriendo, de dejar de compartir, porque da miedo sufrir por otras personas a las que ni siquiera conoces, pero que te duelen, sí, te duelen sus sufrimientos y sus despedidas, pero por otro, dan ganas de reunirlas a todas en un local y conocerlas una a una en persona, abrazarlas, besarlas y guardarlas a todas, bien guardadas para que ninguna más nos deje, NINGUNA MÁS. Hoy también he visto en el grupo una cara guapa, una chica que nos muestra su imagen en el hospital, poniéndose su tratamiento, con su sonrisa inigualable, he visto que otra chica ha tenido sus resultados y son buenos.

Estamos para esto, para lo bueno y para lo malo y estamos todas pidiendo a gritos que se investigue. Que se invierta en nuevos tratamientos, que se den mucha prisa, que no tenemos tiempo. Porque vivimos enganchadas a unas agujas, vivimos enfermas, y no hay un día que estemos libres de dolores y de malos pensamientos…y cada vez, hay menos cosas que podemos hacer, porque vivimos con la espada de Damocles, y no queremos más despedidas.

Esta es nuestra realidad y si estás leyendo esto y no la conoces, pregúntanos, e intentaremos explicarte lo que se siente cuando miras a los ojos a tus hijos, hermanos, maridos, padres, amigos, sabiendo que en cualquier momento podrías dejar de verlos porque tienes una enfermedad incurable.

En nuestro grupo no existen fronteras, ni razas, ni colores, somos ciudadanas del mundo, agrupadas en una misma realidad: esta, a la que queremos dar voz porque necesitamos  que se inviertan más fondos en investigar nuevos tratamientos que nos regalen la oportunidad de vivir un poco más.

Pacientes formadas, pacientes activas: no tengamos miedo a saber

El pasado 6 de julio, tuvo lugar en Barcelona un taller de formación para pacientes con cáncer de mama sobre ensayos clinicos, organizado por SOLTI y coordinado por la Dra. Judith Balmaña (Jefe de la Unidad de Alto riesgo y prevención del cáncer del Hospital Vall d’Hebron) y la Dra. Cristina Saura (Jefe de la Unidad de Mama del Hospital Vall d’Hebron y miembro de la Junta Directiva de SOLTI). Una iniciativa fantástica, que tenía como objetivo dar a las pacientes información científica de calidad, cosa que se agradece cuando hablamos de una enfermedad, como es el cáncer de mama, donde parece que lo único que te tiene que preocupar sea el cuidado de la piel y de las uñas o como ponerte un pañuelo (que también, pero no solo eso).

El taller empezó con una explicación clara y exhaustiva sobre los tipos histológicos, estadios TNM, estadios moleculares, pronóstico según características y tratamiento según tipo de cáncer, a cargo de la Dra. Mireia Margelí, oncóloga del Hospital Germans Trias i Pujol (ICO-Badalona).

Os presentamos a continuación un resumen de esta primera charla para todos los que no pudistéis asistir. Y aprovechamos para reiterar nuestro agradecimiento a SOLTI por organizar este evento y por su apuesta por la formación de las pacientes.

Resumen de la Sesión 1

Entendiendo las bases del cáncer de mama

A cargo de la Dra. Mireia Margelí, oncóloga del Hospital Germans Trias i Pujol (ICO-Badalona).

CLASIFICACIÓN SEGÚN HISTOLOGÍA

La mama es una glándula. Llamamos “cáncer de mama” al tumor originado en las células y estructuras de esta glándula, por ello el cáncer de mama es un adenocarcinoma.

  • Carcinoma “in situ”: Se llama así a la proliferación celular maligna que ocurre en el interior del conducto mamario, sin traspasar la pared (membrana basal) del mismo, es decir sin invasión o infiltración del tejido (estroma) que lo rodea. Requiere de tratamiento local generalmente. En la actualidad se desconoce qué tumores in situ y qué porcentaje  pasan a ser tumores invasivos. El tiempo en que esto ocurre puede ser tan largo como 6 a 10 años.
  • Carcinoma infiltrante: atraviesa la membrana basal. Requiere de tratamiento sistémico generalmente.
  • Carcinoma ductal (más frecuente): se originan en las células que revisten los conductos galactóforos (conductos por donde circula la leche hacia el pezón). Es el tipo más frecuente, representando el 80% de los cánceres infiltrantes de mama.
  • Carcinoma lobulillar: se originan en las células de los lobulillos mamarios, donde se produce la leche. Su incidencia es mucho menor, del 10%.
  • Otros tipos de cáncer de mama menos frecuentes son el medular, el coloide y el tubular.
  • En el Carcinoma Inflamatorio de mama, las células tumorales infiltran los vasos linfáticos y la piel. La mama está globalmente enrojecida y caliente, como si estuviese inflamada, porque las células tumorales bloquean los vasos linfáticos de la piel. La incidencia es baja, del 1 al 3% de todos los cánceres de mama.

CLASIFICACIÓN TNM

La T

Se refiere al tamaño del tumor o a la infiltración local del mismo.

Se describe con números adicionales del 0 al 4:

  • T1 si es igual o inferior a 2 cm
  • T2 si está entre 2 y 5 cm
  • T3 si es mayor de 5 cm
  • T4 si hay expansión hacia la piel o la pared torácica

La N

Describe la afectación de los ganglios linfáticos.

Se numera de 0 (indica ausencia de infiltración ganglionar) a 3 (N1 si están afectados de 1 a 3 ganglios; N2 si están afectados de 4 a 9 ganglios y N3 si el número es igual o superior a 10 o bien si los ganglios afectados son en la mamaria interna o supraclaviculares).

La M

Hace referencia a la afectación o no de otros órganos. Se numera 0, en ausencia de metástasis, ó 1, con metástasis.

ESTADIOS CLÍNICOS

Según el T, N y M el cáncer de mama se agrupa en las siguientes etapas o estadios.

  • Estadio 0: son lesiones premalignas. También se denomina carcinoma in situ (Tis). Las células tumorales están localizadas exclusivamente en la pared de los lobulillos o de los conductos galactóforos.
  • Estadio I (T1, N0, M0): el tamaño del tumor es inferior a dos centímetros. No hay afectación de ganglios linfáticos ni metástasis a distancia.
  • Estadio II: tumor entre 2 y 5 centímetros, con o sin afectación de ganglios axilares. Se subdivide en estadio IIA (T0,N1, M0 ó T1, N1, M0 ó T2 N0 M0) y en estadio IIB (T2, N1, M0 ó T3, N0, M0)
  • Estadio III: el tumor afecta a ganglios axilares y/o piel y pared torácica (músculos o costillas). Se subdivide en estadio IIIA (T0-2, N2, M0 ó T3, N1-2, M0), estadio IIIB (T4, N0-2, M0) y estadio IIIC (T0-4, N3, M0).
  • Estadio IV: el cáncer se ha diseminado, afectando a otros órganos como hueso o hígado (cualquier T, cualquier N, M1).

CLASIFICACIÓN MOLECULAR

En la actualidad se debe considerar la biología de la célula tumoral para establecer una clasificación del cáncer de mama.

La clasificación simplificada mira los receptores expresados en las células tumorales y los divide en los siguientes subgrupos.

1.- Los Hormonales

Son los tumores con receptores hormonales positivos para estrógenos y progesterona, los llamados también hormonodependientes. Suponen el 66% de todos los cánceres de mama. Se dividen en 2 subgrupos y para diferenciarlos se basa fundamentalmente en el valor Ki67 que indica la velocidad de crecimiento tumoral

  • Luminal A: crecimiento más lento, en general responden mejor a tratamientos hormonales
  • Luminal B: crecimiento más elevado, generalmente requieren de más tratamientos aparte del hormonal

2.- Los HER2 positivos

La célula tumoral tiene la proteína HER2 sobreexpresada y no contiene receptores para las hormonas (estrógenos o progesterona). Su incidencia estimada es del 25% de los tumores.

3.- Los triple negativos

La célula tumoral no posee receptores para hormonas (estrógenos o progesterona) ni tiene sobreexpresión de la proteína HER2. Su incidencia es mucho más reducida: suponen el 15% aproximadamente de todos los cánceres de mama.

4.- Los positivos para todo

La célula tumoral tiene receptores positivos para hormonas (estrógenos y/o progesterona) pero también sobreexpresa la proteína HER2. Se estima que suponen un 12% de los cánceres de mama.

Actualmente, se sabe que cada subgrupo es muy heterogéneo y que no todos los tumores se comportan igual, y eso es debido a que la expresión de genes, proteínas….. es muy variable en cada caso. Cada vez tenemos más medios para caracterizar mejor cada tumor (por ejemplo mammaprint, oncotype…) y poder determinar que pacientes se beneficiaran más de tratamientos quimioterápicos o no.

También saber que el tumor a lo largo del tiempo va seleccionando células y pueden haber mutaciones nuevas y cambios de grupo, por eso, en cada recidiva, progresión… debe replantearse realizar una nueva biopsia siempre que técnicamente sea posible para poder determinar el mejor tratamiento en aquel momento.

TRATAMIENTO SEGÚN TIPO DE CÁNCER

La decisión de un tratamiento vendrá determinada por:

  • Tumor concreto
  • Persona: es importante conocer sus antecedentes, edad, situación personal, pero también sus expectativas, creencias….
  • Momento diagnostico, es decir, estadio

El tratamiento se clasifica en:

  •  Tratamiento adyuvante: cirugía
  • Tratamiento neoadyuvante: quimioterapia, hormonoterapia, tratamientos biológicos. Estaría indicado en pacientes con enfermedad localmente avanzada o en aquellos casos en los que existe un tratamiento muy efectivo y dirigido como podría ser el caso de los tumores con sobreexpresión de receptores HER2
  • Tratamiento en enfermedad avanzada

TRATAMIENTO SEGÚN LA CLASIFICACIÓN BIOLÓGICA

Tumores hormonales (luminal A y luminal B):

  • Tratamientos clásicos: hormonoterapia (tamoxifeno, inhibidores de la aromatasa, supresión ovárica…) +/- quimioterapia
  • Tratamientos nuevos: sabemos que las células cancerígenas se van seleccionando y crean resistencias  a los tratamientos hormonales. Estas nuevas terapias sobre todo van dirigidas a superar y contrarrestar estos mecanismos de resistencia (vía TOR, vía de las ciclines, vía pi3K….) y así administrados junto al tratamiento hormonal estándar conseguimos respuesta de nuevo. También se está empezando a estudiar la posibilidad de usar la inmunoterapia. 

Tumores Triple negativos:

  • Tratamientos clásicos: quimioteràpia (antraciclinas, platinos, taxoles, capecitabina…). Objetivo es conseguir más medicación oral y medicación con menos efectos adversos para mejorar la calidad de vida.
  • Tratamientos nuevos: inmunoterapia y tratamientos biológicos dirigidos a sobreexpresión de determinadas proteínas

Tumores HER2 positivos:

  • Tratamientos clásicos: quimioterapia
  • Tratamientos nuevos: tratamientos biológicos

Todo tratamiento para ser aprobado requiere haber pasado por múltiples ensayos clínicos. Los tratamientos clásicos ya son fármacos conocidos y bien estudiados pero la mayoría de tratamientos nuevos están sujetos a ensayos clínicos. Las siguientes charlas fueron dirigidas a darnos información sobre ellos.

Más información en el próximo post.

Ver resumen de la 2ª sesión: “¿Por qué un ensayo clínico?”

Arremetiendo

Foto_JimenaUlises, mi segundo bebé, nació el 21 de noviembre de 2013. Fue un parto prematuro, a las 32 semanas, porque yo tenía oligoamnios (poco líquido amniótico) y el obstetra nos controlaba dos veces por semana con ecodopplers, hasta que decidió que era mucho riesgo para el bebé y se hizo la cesárea. Valentina, su hermana mayor, con 4 años y medio, se fue unos días a la casa de mis papás, a dormir con ellos por primera vez.

Todo salió hermoso. Uli lloró fuertemente, salió súper vital de mi panza. Fue una gran emoción. Luego tocaron semanas en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) y sacarme leche en el lactario para que creciera bien y con mis anticuerpos. Ahí la primera señal: un bulto que no desaparecía cuando vaciaba el pecho izquierdo.

Recuerdo que pensé en ir a consultar, pero después de meses de preocuparme por mi salud y la del bebé lo descarté, quería disfrutar el momento. Además había hecho todos los controles antes de quedar embarazada y durante el embarazo (el obstetra me revisó las mamas) y todo estaba bien. Tenía 38 años, ningún antecedente familiar. Dos hijos, mi marido. Habíamos atravesado mucho estrés. Yo quería estar con mi bebé y nada más.

En febrero de 2014 volvimos de unas vacaciones volando desde la costa (casi literalmente, en auto por la ruta) porque Uli tenía una infección urinaria, por la que estuvo internado una semana (con punción lumbar incluída). Otra vez salimos bien de esa.

El tiempo continuaba y de pronto en marzo Uli no quiso tomar más teta. Como sabía que que a los bebés prematuros les cuesta la succión, continué con el sacaleche hasta que (por suerte) me rendí y desistí… le iba a dar leche de fórmula, basta, no podía más, necesitaba descansar. A Valen le dí teta hasta los 2 años, pero Uli no iba a tener la misma suerte.

En abril, ya con los pechos deshinchados, un día bañándome encontré el bulto otra vez, y ahí sí me preocupé… Fui al ginecólogo, deseando que fuera benigno, un bulto de leche… Pero cuando me hice la ecografía y la mamografía ya la médica me miró y me pidió los datos de mi ginecólogo… algo no estaba nada bien…

Mayo, junio, julio, agosto, septiembre…. Biopsia, tumorectomía, estudios de extensión, mancha en el hígado, punción hepática con resultados buenos, extirpación de ganglios linfáticos… En octubre, ya en mi cumpleaños 39, quimioterapia, 2015 radioterapia y luego terapia hormonal… Terminé agotada, pero esperanzada de que la pesadilla terminara de una vez.

2015 fue un buen año: pelo creciendo, Ulises caminando (y yo con la sensación de haberme perdido mucho de él y querer recuperarlo) y Valen en primer grado. En 2016, mientras trataba de recuperar la normalidad entre controles, aparece otra vez una mancha en el hígado, pero esta vez eran tres… Nuevamente punción, pero esta vez era metástasis.

Me lo dijo la bestia que me hacía la ecografía abdominal. Yo le contaba mi historia, lo de siempre, por qué me hacen esto, etc. Y me interrumpe y me dice: NUNCA SE FUE. Me senté. Me iba a desmayar. Se suponía que podía haber sido una mancha por los cambios hormonales del embarazo… NUNCA SE FUE.

Llamé a mi psicóloga. Llamé a mi oncólogo. Fui a verlo. Me ordenó una resonancia. Con ese resultado, la punción. CONFIRMADO: NUNCA SE FUE.

Adelanté el bautismo de Uli, que estaba pateando para adelante hasta tener más pelo. Me compré una peluca (había usado pañuelos, una especie de promesa: “esto era temporario”). Y arremetimos.

Ahora, miro para atrás y me sorprendo. A mí misma. Estoy en tratamiento. Fui fuerte, más de lo que nunca creí. Salí adelante con dos embarazos complicados, con reposo absoluto. Salí adelante de una crisis matrimonial que parecía salida de una película italiana (eso va para otro momento, ja). Conseguí un trabajo que me gusta hacer. Compramos nuestra casa, ahora soñamos mudarnos. La nena debilucha era más fuerte de lo que ella misma creía.

Arremetimos. Esa es la palabra.

Antes siempre con miedo. Siempre controlando. Siempre previniendo. Mi hermano, desde lejos, preguntaba:

– Pero ¿No te hacías los controles?

No me conoce… me los hacía todos y más… yo y los que amo… una enferma de los controles… y me viene a pasar a mí. No a mi amiga, la que se droga. No a mi amiga, la que come basura. No a mi amiga, la que nunca se hace ni un PAP. No a mi amiga, la que fuma. A mí.

Arremeter es la palabra. Vivir. Convivir con el miedo a morirme. Convivir permitiéndome negarlo.

Así llevo este tiempo. Uli en jardín, Valen en tercer grado… haciendo disfraces, ayudando a hacer los deberes, preparando clases especiales, pintando sobre madera en las noches de insomio, trabajando en lo mío, ordenando la casa. Arremetiendo, mientras el cuerpo me deja y la cabeza se calma, viviendo. El futuro no lo tiene nadie asegurado, la vida comprada… Sentir eso, no sólo saberlo, sino sentirlo cada mañana, te ubica distinta en la vida. En el centro, el tuyo. Y eso es algo realmente bueno.