El cáncer te cambia…o no

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Mostramos a los demás la punta del iceberg de lo que somos, guardamos tantos secretos de nosotros mismos que en determinadas circunstancias la verdad se nos presenta ante nuestros ojos y decimos “yo no sabía que era así” o “parece otra persona” aunque siempre o casi siempre somos los mismos.

Dicen que los hechos traumáticos te cambian aunque en la mayoría de la veces el tiempo sitúa todo en su lugar. Cambias -no todos- algunos aspectos pues es inevitable ya que ni siquiera somos los de ayer, pero la esencia de lo que somos está en tu interior y al final para Ser debes sacar a la luz el resto del iceberg.

La acción del cambio, de la modificación de nuestra conducta no aparece de manera milagrosa con el acto, es algo que nos pertenece a nosotros. Si no actuamos procurando cambiar, seguiremos siendo los mismos pero con otra máscara que se adecue a la nueva situación.

La gente dice que tener un cáncer te cambia. Pues no, nada te transforma si tú no quieres o simplemente te quedas pasiva como esperando ese nuevo yo que vendrá caído del cielo. Tener esta enfermedad no te da un plus de bondad sobrevenida, no confiere una personalidad destacable por encima del resto, no mutan los sentimientos negativos en positivos…nada de eso ocurre si tú no quieres. Podemos engañarnos pero somos lo que somos y la cuestión es comprender lo qué te ocurre y desear modificar, e incluso eliminar, aquellos aspectos que no te ayudan en este nuevo “camino” o simplemente son desechables por sí.

Es cuestión de aprovechar la dura circunstancia para conocerte a ti misma, valorar y definir quién quieres ser ahora ( al fin y al cabo cambiar no conlleva un propósito más que el propio hecho de hacerlo) y liberarte de lo que es innecesario para poder vivir estos momentos en paz. ¡Claro que he cambiado! pero aquellos que me conocen saben que sigo siendo la misma persona y quizás la cuestión no sea sacar a la luz todo el iceberg sino en convertirte en un pequeño trozo de hielo.

Olivia