Queda mucho por vivir

Carmen tiene cáncer de mama metastásico. Además, tiene una hija estupenda, que quiso hacer a su madre protagonista de su propio cumpleaños, dedicándole estas palabras el día que sopló las velas de su 29 cumpleaños.

Foto_Carmen

Sé que no estás pasando por el mejor momento. Sé que está siendo muy difícil y por eso me he decidido a escribirte esto públicamente: una declaración de amor, justo un día y 29 años después de haberme traído al mundo (¡Qué valentía la tuya mamá!)

Porque te quiero y eso es algo que debes saber. Y espero que al saber que te necesito a mi lado, como siempre has estado, encuentres esas fuerzas que has perdido con tanto sufrimiento.

Porque sé que has sufrido y estás sufriendo y comparto ese dolor. Si acaso se te olvida, quiero recordarte que estaré aquí mismo a tu lado en todo momento hasta que esto termine y vuelvas a tener ganas de sonreír. Entonces seguiré a tu lado y me ocuparé de que sonrías, de que disfrutes de la vida y de que te rías del mundo

Y es que prefiero mirar al futuro, porque el presente es oscuro. Pero vamos a superar este presente juntas, a convertirlo en pasado, lo más borroso posible hasta que estos días horribles sean solo una anécdota. Mientras tanto, mientras llega el futuro, intentaré ocuparte los días con un poquito de alegría cada día.

Pero te pido algo, corazón, te pido que seas fuerte, que mantengas la esperanza y que sigas luchando para que todo vuelva a su lugar. Sé que lo conseguirás, sé que tienes ganas de levantarte, de salir a la calle, de ver el sol y hasta de mojarte en una tormenta. Y yo estará a tu lado.

Te quiero.

El otro 20%

Durante la semana dedicada al cáncer de mama se publican muchas cosas. Por ejemplo, algunos vídeos muy interesantes con el testimonio de mujeres que se han enfrentado a la enfermedad. Una iniciativa que sin duda ayuda a muchas mujeres que están pasando por lo mismo, porque el ver reflejadas las propias emociones y preocupaciones en otros y descubrir cómo han sabido gestionarlas, siempre da mucha luz.
Sin embargo ya el año pasado me llamó la atención el silencio que durante esta semana se genera en torno al cáncer de mama metastásico. Ni un artículo de periódico. Ni una entrevista. Ni un vídeo con el testimonio de alguna mujer que explique su experiencia.
Me pregunté por qué si en España hay alrededor de unas 25.000 mujeres con cáncer de mama metastásico, durante esta semana casi no se habla de ellas. ¿Acaso las que tenemos un cáncer de mama metastásico no necesitamos sentirnos identificadas con quienes se enfrentan a este diagnóstico y conocer cómo se puede vivir el día a día de la enfermedad (que poco tiene que ver con el día a día de la enfermedad diagnosticada en otros estadios)?

Yo entiendo que la palabra “metástasis” asusta y que tampoco es cuestión de sembrar el pánico. Lo que digo es que el cáncer de mama metastásico es una realidad que, aunque afecte solo al 20% de las mujeres con cáncer de mama, también existe. Pero hay mucha desinformación en torno al tema. Demasiada.

En estos dos años he conocido a mujeres con cáncer de mama metastásico que han sido y son pilares de fortaleza y entereza. ¿Por qué en esta semana no podemos contar también su historia? Quizá ayudaría a mucha gente. Como mínimo a unas 25.000 mujeres. Porque si cuando te diagnostican un cáncer se te cae el mundo encima, cuando te diagnostican un cáncer metastásico, lo que se te cae encima es el Sistema Solar entero, y también necesitamos de alguien que nos demuestre que, aun así, podemos seguir viviendo, quizá menos de lo que nos hubiera gustado, claro, pero con las mismas ganas y dignidad.

Así que este post quiero dedicarlo a Francis, Rosa, Carolina, Vero, Merche, Meri, Tatiana, Neus, Sandra, Anna Lisa…y como no, a ti Francisca.
Porque con vuestras historias de años de lucha me habéis demostrado que se puede aprender a convivir con la enfermedad.
Sí, vosotras, las que no podéis hablar del cáncer como un “paréntesis” en vuestra vida, sino más bien como un punto y a parte, que ha marcado el final de una etapa donde todo era más fácil, y el comienzo de otra en la cual, cada día, toca batallar contra el dolor físico y psicológico para hacer algo que se parezca lo más posible a una vida normal.
Vosotras, las que os conocéis cada rincón del hospital, los nombres de los enfermeros, los números de las consultas, los precios de la cafetería, las historias de otros pacientes, los tipos de tratamientos, y a quienes los técnicos de las pruebas saludan con un -¿Qué?¿Otra vez por aquí? Sois vosotras las que me habéis enseñado a no dejar que el temor nos quite más de lo que ya nos ha quitado el cáncer.
Sí, vosotras, las del otro 20%. Aquel 20% que lucha aunque las estadísticas digan que somos el porcentaje que “perderá la batalla”. Pero es que los pronósticos no saben una cosa: que aun así, nuestra esperanza es más fuerte que nuestro miedo.