We can do it!

Podemos, claro que podemos…
Pero sobre todo lo intentamos, no nos quedamos paradas.
Yo no considero que lucho contra el cáncer, ni que soy una guerrera. Soy una mujer que tiene mucho miedo, sí, miedo…
Miedo pero no pánico y esto quiero distinguirlo. Tengo miedo porque es una herramienta que me sirve para sobrevivir, pero si entro en pánico, este me paraliza, y si hay algo necesario en este momento es movernos.
No soy luchadora, ni guerrera porque no quiero perder esa lucha.
Intento ser fuerte, aunque a veces mi fortaleza también cae, es nuestra montaña rusa tan pronto arriba como abajo.
Pero lo que creo que une a este grupo de mujeres que se ha formado, es que queremos VIVIR, sí, con mayúsculas, y eso hace que dentro de nosotras salga esa fuerza que he dicho, pero también una VALENTÍA que nos hace tomar conciencia de lo que nos ocurre, para a pesar de eso no ser ni víctimas ni plañideras.
Al principio, hace 4 años, leí una frase que hice mía “no conocemos nuestra fortaleza hasta que ser fuerte es la única opción para seguir adelante”
Así que chicas “yes we can” venga, juntas podemos.
Que se nos oiga, que se nos vea.
 Amparo
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Las 2 caras del cáncer

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Cuando hablo de mi cáncer siempre digo que tiene muchas cosas malas, ya que es una auténtica putada que con 35 años te diagnostiquen cáncer de mama y con 37 metástasis.
Pero también digo que el cáncer me ha enseñado muchas cosas, que tal vez y solo tal vez, no habría aprendido o valorado si esta enfermedad no hubiera invadido mi vida.
Está claro que cuando dices que el cáncer te ha enseñado cosas, mucha gente se echa las manos a la cabeza (la mayoría que no han padecido cáncer). Pero en mi caso es así, yo pasaba por la vida a mil por hora, quejándome de cosas que ahora me parecen insignificantes y sin darme cuenta el valor que tiene un día, una hora o un minuto de nuestras vidas.
Por eso creo que el cáncer tiene dos caras: la del dolor, desesperación, impotencia, rabia….Y la que te enseña a vivir, sacar fuerzas, coraje, valorar la vida y a quien te rodea.
Te pone a prueba en lo bueno y en lo malo.
Así que, querido cáncer, ya nos has enseñado todo lo que teníamos que aprender, ahora te toca irte por donde has venido porque estamos listas para VIVIR!

Vanesa

Prohibido rendirse

Hay momentos en que estos tratamientos nos dejan física y mentalmente agotadas. Hay situaciones en las que queremos encerrarnos en nuestro caparazón y desconectar del mundo. Hay momentos de mucha soledad y de tristeza, de miedo y de enojo.

Esos momentos son válidos y yo diría que hasta necesarios, pero deben durar el tiempo justo para coger fuerza y entonces seguir. Seguir en el camino que tenemos, que no es el más fácil pero es el que nos ha tocado.

Seguir, pero mirando siempre al frente para no perder nuestro objetivo.

Seguir y no olvidar que todo es posible, y como todo es posible, no podemos detenernos mucho sintiéndonos mal, y perdiéndonos los momentos que sí dan sentido a la vida.

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Sin mirar atrás

Mirar atrás no vale de nada. Ninguna va a recuperar a la mujer que fue. No es que sea pesimista, es que algo como esto te transforma. El pasado ya no importa y el futuro no merece la pena pensar en él. Una amiga me dijo: vosotras vivís más conscientemente. Todos tenemos riesgos. Nadie está libre. Puedes estar sano, entrarte algo fulminante e irte. Eso le pasó a una amiga mía. En un mes se fue. Ni se enteró de su leucemia. Yo elijo pelear hasta el final. Por mis hijos, mi marido y el resto de mi familia que me necesita y por mí. Hace cinco años me dije: no puedo vivir con el miedo de la recaída. Ahora me digo: no puedo vivir con el miedo a la muerte. Me pierdo demasiado por el camino. Así que a pelear.

Pilar

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Queda mucho por vivir

Carmen tiene cáncer de mama metastásico. Además, tiene una hija estupenda, que quiso hacer a su madre protagonista de su propio cumpleaños, dedicándole estas palabras el día que sopló las velas de su 29 cumpleaños.

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Sé que no estás pasando por el mejor momento. Sé que está siendo muy difícil y por eso me he decidido a escribirte esto públicamente: una declaración de amor, justo un día y 29 años después de haberme traído al mundo (¡Qué valentía la tuya mamá!)

Porque te quiero y eso es algo que debes saber. Y espero que al saber que te necesito a mi lado, como siempre has estado, encuentres esas fuerzas que has perdido con tanto sufrimiento.

Porque sé que has sufrido y estás sufriendo y comparto ese dolor. Si acaso se te olvida, quiero recordarte que estaré aquí mismo a tu lado en todo momento hasta que esto termine y vuelvas a tener ganas de sonreír. Entonces seguiré a tu lado y me ocuparé de que sonrías, de que disfrutes de la vida y de que te rías del mundo

Y es que prefiero mirar al futuro, porque el presente es oscuro. Pero vamos a superar este presente juntas, a convertirlo en pasado, lo más borroso posible hasta que estos días horribles sean solo una anécdota. Mientras tanto, mientras llega el futuro, intentaré ocuparte los días con un poquito de alegría cada día.

Pero te pido algo, corazón, te pido que seas fuerte, que mantengas la esperanza y que sigas luchando para que todo vuelva a su lugar. Sé que lo conseguirás, sé que tienes ganas de levantarte, de salir a la calle, de ver el sol y hasta de mojarte en una tormenta. Y yo estará a tu lado.

Te quiero.

¡Para siempre!

No quiero estar enferma para siempre, es mucho tiempo. Días como hoy en los que tengo que hacerme un Pet-tac me siento muy sensible. No me gusta que me pinchen, seguramente a nadie, el problema es que tengo las venas tan delgadas que necesito más de un pinchazo la mayoría de las veces, y eso me pone nerviosa, desde antes de empezar. Hoy me han pinchado en mi pie, ha sido una sensación extraña. Previamente 2 personas distintas me han pinchado 3 veces y ya estaba yo sudando y pensando a los cuantos pinchazos lograrían ponerme el contraste. Me he disgustado tanto con esta enfermedad, con mi enfermedad, con mi cáncer, con mis metástasis, con esto q no va a terminar. Antes con mi primer cáncer también lo pasaba mal, pero en el fondo sabía que tenía un final, podía contar mis quimios, calcular en que mes terminaría la radio, cuándo me saldría el pelo, podía darme ánimos y decirme “Resiste, ya falta menos, todo pasará y recupera tu vida desde donde la dejaste”. Entonces era esto más soportable. Resistir solo unos cuantos pinchazos más y esto terminará. Pero ahora, ¿Qué puedo decirme para animarme? Hoy tengo que decirme RESISTE hay que seguir para poder vivir.

 

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