Historia de Chiara

2015-04-29-22-53-25Mi nombre es Chiara (Kiara), soy Misionera de Nazaret, y así empieza este capítulo de mi historia. Era diciembre de 2014, tenía 30 años y acababa de mudarme a Lanzarote, después de ocho años en Tenerife. Trabajaba como maestra (mi Congregación se dedica a la educación), me encontraba muy bien, y soñaba con poder ir pronto de misiones.

Desde agosto acusaba un dolor en la axila, pero no le dí importancia hasta que en octubre noté una inflamación en el pecho que se extendió en pocos días. Entonces fue cuando decidí acudir al médico, dado que también empezaba a notar dolor y quemazón.

Era un viernes por la tarde y el único ambulatorio abierto era un veterinario, y tampoco era plan. Así que esperé al día siguiente y fui a urgencias. Sin embargo, debido a que tardaban en atenderme y había quedado para una excursión, me fui (suerte que no me la perdí porque fue mi última excursión durante mucho tiempo). Al día siguiente, después de las clases, fui a una clínica privada. Y como a la tercera va la vencida, ahí me atendieron y en cuanto vieron el panorama decidieron ingresarme (en realidad, firmé el alta voluntaria, volví a casa, comí croquetas por si acaso, y regresé al hospital para ingresar).

En el hospital me diagnosticaron mastitis y me administraron un régimen de antibióticos muy fuerte. Después de tres días, al ver que no había mejoría, el médico decidió derivarme a Tenerife para una biopsia. Y así fue. Al cabo de una semana me comunicaron los resultados: cáncer de mama inflamatorio. Un tipo raro. Decido entonces mudarme a Barcelona. En la clínica privada a la que acudo me aconsejan buscar un equipo médico que hubiera atendido otros casos de cáncer de mama inflamatorio y me derivan al Hospital Vall d’Hebrón.

Y ahí me encuentro con dos ángeles de la guarda, un regalo de Dios en un momento difícil, las doctoras Judith y Cristina. Era el martes 2 de diciembre. Los tres días siguientes hice todas las pruebas de diagnóstico, TC, gamma, analítica, etc. Volví a ver a la Dra Cristina el viernes 5 de diciembre. Aquel fue mi primer día de quimio, porque por lo visto la cosa estaba tan mal que había que empezar en seguida. Las pruebas habían revelado múltiples metástasis en pulmones y huesos (sacro, columna, ilíaco, acetábulo, costilla, esternón, cadera).

Desde el 5 de diciembre 2014 hasta el 21 de noviembre de 2016 he recibido quimioterapia (7 fármacos diferentes). Es decir, que aunque cueste de creer, por lo visto es posible estar dos años seguidos recibiendo quimio sin parar y no morir en el intento!  Luego estuve 3 meses con hormonoterapia y actualmente estoy en un ensayo clínico con un fármaco nuevo.

Mi sueño de ir de misiones de momento se ha quedado aparcado pero mi calidad de vida es tan buena que he podido seguir dando clase, y teniendo en cuenta que es mi gran pasión, me considero muy afortunada.

No sé cómo seguirá mi historia, la Doctora dice que no se lo pregunte a ella porque no tiene ni idea. Muchos quieren que me cure y están rezando para un milagro, pero pienso que el milagro más grande se da cuando logras sacar algo bueno de una circunstancia que, en principio, de bueno no tiene nada. Creo que en mi caso el milagro ya está hecho, porque aunque sé  que la enfermedad, a medida que vaya avanzando, me obligará a algunas renuncias, por otro lado reconozco que ha llenado mi vida de personas, vivencias y experiencias que quizá, sin el cáncer, no hubieran estado. Y sobre todo, me ha llevado a comprender que lo más importante de nuestro paso por la tierra no es el tiempo que estemos, sino cómo invertimos este tiempo.  Y en ello estoy, intentando sacar el máximo partido de cada día que me quede por delante.

Historia de Begoña

begonaHace aproximadamente 14 años me diagnosticaron cancer de mama, con 34 años, un hijo con 4 años. Para mí y mi marido fue un cambio brutal, “quién lo iba a decir”, “por qué me pasó a mí”, “qué de malo había hecho yo”, estas eran mis reflexiones durante mucho tiempo.

Fui al médico de cabecera porque tenía un bulto en el pecho, me mandaron al hospital para hacerme una serie de pruebas, al terminar mandaron el resultado a mi ginecóloga y todas las pruebas daban negativo,  estaba bien se suponía que era un bulto de grasa. Pero yo no me quedé conforme porque no me hicieron una biopsia del bulto, la solicité y al cabo de 15 días fui a consulta para que me diesen el resultado. “Tiene usted un cáncer de mama”.

Se me vino el mundo encima. Para mí escuchar la palabra cáncer era sinónimo de muerte, yo creo que la doctora se dio cuenta de mi agobio y en seguida me tranquilizó y me explicó las pautas a seguir, que fueron las siguientes. Me operaron, me quitaron parte del pecho, exactamente donde estaba situado el bulto, me dieron 6 ciclos de quimioterapia y 33 de radio y por último una pastilla diaria durante 5 años. Mientras tanto yo tenía mis revisiones, al principio eran cada 3 meses luego cada 6 y por último cada año.

Después de haber pasado 2 años, en una de las revisiones, concretamente en una mamografía, ven “algo”, me mandan al hospital de Fuenlabrada para hacerme una prueba especial y al cabo de una semana mi oncólogo me confirma que ha habido una recidiva, me volvió a pasar, esta vez optaron por quitarme el pecho, cambiarme las pastillas y me recetaron unas inyecciones que me tenían que pinchar en la tripa cada 21 días para no tener regla y provocarme así una menopausia.

Todo iba bien y al cabo de 6 u 8 años, no lo recuerdo bien, deciden retirarme toda la medicación. Estuve 3 años sin enfermedad, parecía que todo había pasado, pero no, nada más lejos de la realidad. Un día me empezó a dolor una costilla del lado derecho, al principio no le di importancia pero pasaron los días y el dolor seguía, decidí ir al médico de cabecera, le comenté lo que me pasaba y no lo dudó, me mandó una radiografía urgente. Volvió “otra vez”, en cuanto la doctora tuvo la radiografía me mandó urgentemente al hospital, había visto una mancha en el pulmón. Fui a urgencias del Hospital Severo Ochoa y allí se pusieron en contacto con mi oncóloga y vuelta a empezar, me hicieron biopsia del pulmón, tac, pec-tac, gammagrafia, radiografía, analítica en fin todas las pruebas habidas y por haber (tengo que puntualizar y dar las gracias al equipo del hospital de día tan humano que hay en el Severo Ochoa, son buenísimos, nunca podré pagar todo lo que han hecho y están haciendo por mí y por todos los que estamos pasando por está enfermedad.

Siguiendo con el hilo de mi historia, finalmente terminé con las pruebas y el resultado fue otro mazazo para mí y mi marido, que el pobre lo ha estado sufriendo a mi lado. Diagnóstico final, metástasis óseo pulmonar ( 3 focos en el pulmón 1 en la costilla derecha, otro en la cadera izquierda y por ultimo 1 en el coxis). Tratamiento a seguir, 6 ciclos de quimioterapia junto con dos tratamientos nuevos (vacunas). Actualmente terminé con la quimioterapia pero sigo con las vacunas, estas ya de por vida y una operación de ovarios y trompas, mi oncóloga ya no se fía de que me vuelva a pasar. Hoy por hoy estoy muy contenta porque la enfermedad se ha parado, llevo ya 2 años así, dando gracias a Dios todos los días y tengo la suerte de tener una familia que siempre ha estado muy pendiente de mi, a mi marido, mi hijo, a mis amigos y cómo no, no puedo olvidarme de mis compañeras, amigas, mis ángeles (Ines, Sonia y Tamara), os quiero mucho y os echo mucho de menos, gracias por todos estos años juntas. Me faltan muchas cosas pero son tristes, dolorosas, me las guardo para mí, yo solo quiero quitarle hierro a la enfermedad, otras son alegres, parece mentira, pero sí, hay momentos buenos, gente increíble y dispuesta a ayudar. Este es, muy pero que muy resumido, mi paso por esta enfermedad.

Historia de Marieta

marietaTodo empezó cuando terminé de dar el pecho a mi hijo Hugo en noviembre de 2014. Un día de repente noté un bulto grande, después de hacerme varias pruebas me diagnostican una mastitis, cada 3-6 meses tenia revisiones siempre con el mismo diagnóstico y el no pasa nada tranquila.

Llego febrero del 2016 con una buena noticia, sin esperarlo estoy embarazada, llamo al ginecólogo que me llevó para mi hijo Hugo y nos dice que nos vemos en 4 semanas para la primera visita, mi preocupación es que sigo teniendo el bulto y quiero dar pecho. Llega marzo y lo primero que le digo es que tengo este problema y llevo tiempo tratándolo y no se soluciona, quiero que me lo soluciones, comprobamos que sí que estoy embarazada y me manda un sinfín de pruebas, lo recordaré toda la vida, cuando empieza mi pesadilla.

Miércoles por la tarde voy hacerme una ecografía mamaria, me dicen que en dos días pase a recoger resultados, a las 20,30 de la noche me llaman que el resultado está, que por favor mañana pase a recoger resultados. Jueves voy a por resultados y le digo a la chica que tengo cita para el Martes para ver resultados, que si es aconsejable ir ahora o el lunes, y me dice pasa, y el médico que esté le enseñas y el te dirá si esperas o te atiende él.

Voy a zona de ginecología, hay una señora, mira las pruebas y me dice sube a la unidad de mama ya he llamado yo y te están esperando. Voy a planta de unidad de mama y así es, me espera una señora, veo que esta algo enfadada, me mira, me pregunta si vengo sola, le digo que sí, me manda a zona donde me hice la ecografía y a hacerme una biopsia. El chico de la biopsia me dice que el lunes recoja resultados. Paso un fin de semana muy raro, nerviosa pero por otro lado decía si fuera algo mal me hubiera llamado.

Llega el día de mi horror, recojo pruebas, voy a zona de unidad de mama a ver resultados, me vuelve a preguntar -vienes sola, y le digo -si claro, y fríamente me dice -Bueno, primer paso interrumpimos embarazo, segundo paso oncología que te diga tratamiento a seguir y luego operación. Salgo llorando, llamo a mi marido y a mi madre, mi madre se prepara para venirse donde yo vivo para poder estar a mi lado y apoyarme en todas las pruebas .

Martes voy al ginecólogo y me confirma que lo mejor es interrumpir el embarazo ya que el feto puede formarse mal pero  quiere hablar con mi marido y explicárselo bien también a él, el problema de estar embarazada y con tratamiento de quimio.

Miércoles por la mañana y tarde pruebas, analíticas, jueves visita con la oncóloga más pruebas, viernes día de pruebas y sábado 23 de abril interrupción de embarazo.

Lunes oncóloga de nuevo me manda pec-tac, vemos resultados miércoles y me dice que han salido más cosas aparte del pecho, que vamos a hacer un rastreo óseo, se confirma también tengo metástasis ósea, afectados varios huesos, vertebra 12 cadera y fémur, me dice que me cambia de hospital que también pasa consulta en otro y que me quiere tratar allí, este hospital esta algo más lejos de mi casa pero no pasa nada si es mejor allí vamos, me visita un miércoles y viernes 5 de mayo empiezo la quimioterapia .

Todo esto llevando una tienda y una tienda online de moda y puericultura ilusionada con mi proyecto continúo con él, contratando una chica para que me ayude. Me confirman que el tratamiento  va a ser para largo y decidimos cerrar la tienda en diciembre para estar algo más tranquila y llevar solo la tienda online.

A partir de enero del 2017 todo cambia, empiezo a encontrarme más cansada llevando la radio y la quimio al mismo tiempo, no doy a todo, me encuentro súper cansada, no puedo ni llevar mi casa bien, tiene que volver mi madre para poder ayudarme, todo se me hace cuesta arriba, y encima tengo que aguantar los comentarios de que bien te encuentro, mira que colores de cara tienes, llega un momento que todos estos comentarios me ofenden porque no ven lo mal que lo paso y el esfuerzo que hago por estar bien delante de la gente.

Historia de Margarita

margaritaA principios del año 2013, trabajaba en una empresa de electricidad como Responsable de Administración y contable. Era un empresa con unos 90 empleados y no es que se pudiera decir que fuese feliz, pero me divertía con mis compañeros, éramos una gran familia, con la que llevaba conviviendo más de 13 años y mi vida era bastante placentera.

Como a muchísimas empresas relacionadas con la construcción, nos afectó la crisis y unas malas inversiones nos hicieron ir a la bancarrota.

Mi jefe decidió hacer un ERE y mandar a todo el mundo a la calle provisionalmente , aunque ya se sabe que nunca lo es, como más tarde se demostró. Alguien se tenía que quedar al frente, para seguir con la actividad de la empresa, comunicar datos a S.Social de todos los que estaban en el ERE, atender el teléfono, gestionar los bancos, perseguir deudores, etc… y ese alguien fui yo. Cuando llegaba por las mañanas a trabajar, a un edificio precioso (emblemático en la Comunidad de Madrid, por ser de los primeros autosuficientes y puntero en energías renovables) y muy muy grande, miraba las mesas vacías de mis compañeros, con todas sus cosas encima, como si fuesen a venir en un rato, como si hubiesen salido a tomar un café y se me saltaban las lágrimas, los echaba tanto de menos y entonces me encontraba con la cruel realidad, tenía que hacer de todo, con un estrés horrible y tenía que aguantar el mal humor de mi jefe, con el que discutía día sí y día no, al extremo de mandarle “lejos” más de dos veces.

Cuando llegaba a casa, seguía pensando en que no podía abarcar tanto y por las noches, no paraba de seguir pensando en todo lo que me esperaba al día siguiente y no dormía, me levantaba y me ponía a leer, para despistarme del ataque de ansiedad que me acompañaba.

En esas andaba cuando, un día al salir del trabajo, me empezó a doler el pecho y el brazo muchísimo y me fui a urgencias, donde inmediatamente me hicieron un electro y al ponerme las ventosas la enfermera, me preguntó si me había puesto una prótesis en el pecho, le dije que no y me dijo que notaba un bulto muy grande, yo ni me había percatado, me hacían mamografías periódicas (la última hacia tres meses) y me tenían bastante controlada, ya que tenía mastopatias desde que era muy joven. A partir de ahí, se desato la locura, ecografía, biopsia y resultado fatal: CÁNCER DE MAMA. Descartaron el infarto, pero no sé qué era peor claro. A partir de ese día, no volví a trabajar, le dije a mi jefe que no seguía, que si quería me despidiera y si no, me iba yo igualmente. Me despidió y eso sí, estuve unos días yendo para pasar el relevo, pero aquí se acabaron mis días de trabajo y mi actividad profesional.

Os he contado todo esto, porque creo que tiene relación, que el estrés y los sufrimientos, muchas veces vienen acompañados de cosas así de malas. El resto de la historia, como la de muchas de las compañeras, que hoy leerán este relato.

En una semana me hicieron todo tipo de pruebas, resonancia, ganma, PET-TAC, extirpación de ganglio centinela (limpios) y en la siguiente semana quimio (4 FEC cada 21 días y 8 semanales de Taxol), mastectomía y radio. En Junio del 2014 ya había terminado con todo y ya lucia de nuevo mi pelito. Me fui recuperando poco a poco, aunque nunca del todo, porque siempre quedan efectos secundarios, me puse bastante en forma, con mis caminatas diarias y mi aquagym, seguí con mis revisiones rutinarias y cuando mejor me encontraba, en Junio de 2016, me detectaron en un TAC un ganglio inflamado, me hicieron una biopsia y ¡bingo! Era maligno, diagnóstico ganglio supraclavicular metastásico.

¿Cómo me he sentido? Como en una nube, hay días en los que tengo que pellizcarme para darme cuenta que no estoy en una pesadilla, mi vida no es ni parecida, todo ha cambiado de un día para otro, ya no llego corriendo al trabajo y me rio con mis compañeros, ya no me esfuerzo en aprender cosas nuevas, en progresar en mí profesión, ya no voy a la piscina y solo camino cuando mis piernas me aguantan, ya no hago largos viajes, porque ahora tengo quimio semanal y solo puedo programarlos en la semana que descanso, apenas hago cosas con otras personas, porque no puedo seguir su ritmo y a los compañeros de trabajo, apenas los veo, porque cada uno hace ya su vida y tienen nuevos trabajos y nuevos ambientes, ya no miro el futuro pensando a largo plazo, ni pienso en cuidar nietos y envejecer junto con mi marido. Ahora todo gira en función de esta puta enfermedad, porque la mayoría de los días, mi meta es moverme sin tropezar, con los pies medio dormidos, hacer las cosas de la casa, con ayuda de mí marido y sortear los dolores que me acompañan todo el día y la noche, y lo peor de todo, es saber que esto va a ir aumentando, que los dolores que hoy aguanto, mañana serán más intensos y en definitiva, que moriré enferma, que esto es para siempre. Llega un momento en que te haces a la idea, pero solo eso, porque resignarnos no, eso sí que no, nos aferramos a la más mínima esperanza, pensamos que en algún momento, una mente prodigiosa, de con la cura de esta lacra y nos devuelva la vida que nos ha robado.

En fin, esta es mi historia, ahora mismo sigo con mi tratamiento de Taxol, acompañado de un ensayo clínico y de momento la enfermedad está estable, cuando deje de funcionar este tratamiento, empezaré con otro, que vete tú a saber que efectos secundarios nuevos tendrá y así la historia interminable, hasta que mi cuerpo aguante, o hasta que aparezca esa mente prodigiosa que, ¿quién sabe? Igual hoy este por ahí, en algún laboratorio de cualquier parte del mundo, o pidiendo financiación a los políticos de turno, que suspendieron en sensibilidad. Mi tumor es Triple Negativo, uno de los más agresivos y que menos tratamientos tiene, porque no es hormonal, pero espero, que en algún momento, saquen algún otro medicamento para este tipo de cáncer que, hasta ahora no estaba muy estudiado, porque no era muy frecuente y que cada vez es más numeroso.

En esas andamos, espero no haberos aburrido con mi historia y que no os haya entristecido demasiado, pero es que, a pesar de que yo soy bastante optimista y algo gamberra, esto se puede adornar lo justo.