Yo elijo vivir sin miedo

Elijo vivir sin miedo porque el miedo me paraliza, me hace pequeña y vulnerable.

Siempre he tenido miedos, recuerdo de pequeña esa sensación de miedo a que no me quisiesen, el miedo a que me faltara el aire (no podía jugar a que nadie se tirase encima de mi o pasar por espacios pequeños), miedo a defraudar a los que me querían (debía ser lista, dulce y divertida, porque esas eran las etiquetas que me pusieron, aunque con ello dejara de ser yo misma).

 Fui creciendo y los miedos no dejaron de estar ahí. Aunque incorporaban ligeros cambios me seguían acompañando con su esencia intacta, identificarme con lo que el resto de las personas pensase o creyese de mí, intentando siempre que la mirada de los demás no descubriera que realmente no soy perfecta.

 En el trabajo y en mi vida personal estas inseguridades no desaparecían. Para que te hagas una idea, igual tenía miedo a que los trabajos que entregaba tuviesen errores, que a no tomar la decisión correcta en el plano sentimental, o el pánico a quedarme sin trabajo, que también estaba ahí…

 Y cómo te podrás imaginar con el diagnóstico de cáncer de mama surgieron nuevos miedos. Tenía miedo sobre si me podría curar, si yo también tendría los efectos secundarios que veía en otras compañeras y amigas (cambio de sabor, caída de uñas, falta de sensibilidad, etc.) … y aunque iba avanzando en el tratamiento y superando cada sesión sin que los efectos secundarios asomaran por ningún lado, mi mente me seguía machacando diciéndome “igual en la siguiente te pasa, quizás es acumulativo y por eso no se ha manifestado todavía”. La realidad es que nunca sufrí esos efectos secundarios.

 Más adelante llegó el diagnóstico de metástasis. En ese momento surgieron miedos terribles, el miedo a la muerte, a sufrir en el proceso, a no tener la calidad de vida que mi cabeza me exigía.

 Hay un tipo de miedo que es bueno y necesario para la supervivencia. Cuando se manifiesta por un instinto primario nos ayuda a seguir con vida. Sin embargo, mis miedos no eran buenos porque no colaboraban en mi supervivencia, sino que producían en mí un efecto totalmente contrario, provocando un desgaste lento e interno que cada vez me apagaba más.

 Hoy me levanto cada día intentando no vivir con miedo. Centrándome en lo que HOY y AHORA puedo hacer y evitando la pena de que haya cosas que me gustaba hacer y que ahora no puedo, porque mi realidad ha cambiado y hay cosas que debido a la enfermedad no puedo hacer. La parte positiva es que gracias a ella he descubierto otras nuevas que me llenan incluso más que las que perdí.

Por eso ELIJO NO TENER MIEDO. Me centro en el proceso, teniendo claro que mi objetivo es VIVIR la vida con mayúsculas, centrándome en lo que AHORA puedo hacer para tener más calidad de vida. Trato de que mi día sea lo más maravilloso que puedo, estando atenta a la vida y disfrutando de ella… porque a veces ” No dejes que las ramas de los árboles te impidan ver el bosque”.

Puri

Publicado por

cmmetastasico

Asociación Cáncer de Mama Metastásico trabaja para una mayor visibilidad y concienciación del estadio IV del cáncer de mama. Luchamos para más investigación de las metástasis.

3 respuestas a “Yo elijo vivir sin miedo

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