El cáncer te cambia…o no

cambiar

Mostramos a los demás la punta del iceberg de lo que somos, guardamos tantos secretos de nosotros mismos que en determinadas circunstancias la verdad se nos presenta ante nuestros ojos y decimos “yo no sabía que era así” o “parece otra persona” aunque siempre o casi siempre somos los mismos.

Dicen que los hechos traumáticos te cambian aunque en la mayoría de la veces el tiempo sitúa todo en su lugar. Cambias -no todos- algunos aspectos pues es inevitable ya que ni siquiera somos los de ayer, pero la esencia de lo que somos está en tu interior y al final para Ser debes sacar a la luz el resto del iceberg.

La acción del cambio, de la modificación de nuestra conducta no aparece de manera milagrosa con el acto, es algo que nos pertenece a nosotros. Si no actuamos procurando cambiar, seguiremos siendo los mismos pero con otra máscara que se adecue a la nueva situación.

La gente dice que tener un cáncer te cambia. Pues no, nada te transforma si tú no quieres o simplemente te quedas pasiva como esperando ese nuevo yo que vendrá caído del cielo. Tener esta enfermedad no te da un plus de bondad sobrevenida, no confiere una personalidad destacable por encima del resto, no mutan los sentimientos negativos en positivos…nada de eso ocurre si tú no quieres. Podemos engañarnos pero somos lo que somos y la cuestión es comprender lo qué te ocurre y desear modificar, e incluso eliminar, aquellos aspectos que no te ayudan en este nuevo “camino” o simplemente son desechables por sí.

Es cuestión de aprovechar la dura circunstancia para conocerte a ti misma, valorar y definir quién quieres ser ahora ( al fin y al cabo cambiar no conlleva un propósito más que el propio hecho de hacerlo) y liberarte de lo que es innecesario para poder vivir estos momentos en paz. ¡Claro que he cambiado! pero aquellos que me conocen saben que sigo siendo la misma persona y quizás la cuestión no sea sacar a la luz todo el iceberg sino en convertirte en un pequeño trozo de hielo.

Olivia

Tengo miedo…miedo al cáncer

Tengo miedo, sí, mucho miedo…Miedo a lo que pueda venir, miedo a los dolores, miedo a que los míos me vean sufrir, miedo al sentir que no soy la misma de siempre, miedo a tener que reír cuando en realidad quiero llorar, miedo a tener que decir…no yo soy de las que no me curo, NO SOY UN LAZO ROSA, miedo al día de la visita del oncólogo, miedo a que me den los resultados, miedo a vivir con miedo, miedo a que no inviertan en investigación, miedo al dichoso cáncer de mama metastásico, miedo a sentir miedo, miedo a vivir con miedo.

Elena
#NoSoyUnLazoRosa #MásInvestigacionCMM

miedo

Incapacidad permanente (3ª parte). Concepto, procedimiento y grados (1)

Anteriormente habíamos diferenciado Discapacidad con Incapacidad y en esta entrada vamos a definir la Incapacidad Permanente y sus grados que están en relación a la capacidad del sujeto para realizar su trabajo.

  • ¿Qué es la INCAPACIDAD PERMANENTE?  

La incapacidad permanente se define como una situación laboral en la que se encuentra un trabajador que no puede desempeñar su profesión con normalidad debido a reducciones anatómicas o funcionales graves, susceptibles de ser determinadas objetivamente y previsiblemente definitivas. Según la LGSS (Ley general de la Seguridad social ), la IP  es :

La incapacidad permanente contributiva es la situación del trabajador que, después de haber estado sometido al tratamiento prescrito, presenta reducciones anatómicas o funcionales graves, susceptibles de determinación objetiva y previsiblemente definitivas, que disminuyan o anulen su capacidad laboral. No obstará a tal calificación la posibilidad de recuperación de la capacidad laboral del incapacitado, si dicha posibilidad se estima médicamente como incierta o a largo plazo.

  • ¿Cuándo se inicia la INCAPACIDAD PERMANENTE?

El procedimiento para obtener la prestación por IP se inicia de tres maneras:

  • DE OFICIO

– A iniciativa de la Entidad Gestora y el trabajador proceda de la Incapacidad Temporal y haya sido de alta por haber agotado el plazo de la propia IT (que suponen 545 días naturales, es decir 365 días prorrogables por otros 180 días, 6 meses más seis meses, cuando se presuma que, durante ellos, el trabajador pueda ser dado de alta médica por curación).

-A petición de la Inspección de Trabajo

-A petición del Servicio de Salud correspondiente aportando el alta médica y el historial clínico, previa autorización del interesado (este seria el caso de que el medico de familia viera por el mismo que el sujeto sometido a una Incapacidad Temporal debería pasar directamente a una Incapacidad Permanente sin necesidad de seguir con los partes de baja de la IT)

  • ENTIDADES COLABORADORAS: mediante solicitud al INSS, aportando el alta médica, el historial cínico y el expediente previo
  • A PETICIÓN DEL INTERESADO: deberán cumplimentar el modelo de solicitud de Incapacidad Permanente y presentar la documentación que se le indica en dicho modelo. Se presentara en  los Centros de Atención e Información del INSS

Iniciado el procedimiento por el INSS podrá solicitar al interesado toda la documentación necesaria para realizar el procedimiento de prestación de Incapacidad Permanente y su calificación, es decir el grado que le corresponda. Es el Equipo de Valoración de Incapacidades, el EVI, quién formulará la propuesta teniendo en cuenta el informe del médico de la dirección provincial de la Seguridad Social (el medico con el que se relaciona el interesado en el INSS, solo realiza informe no propone la IP). La Resolución la formulará el Director provincial de el INSS que le corresponda.

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  • ¿Cuáles son los grados de la Incapacidad Permanente?

    La  incapacidad permanente puede clasificarse en cuatro grados, cada uno de los cuáles dará derecho a la percepción de unas prestaciones u otra. Según la LGSS los grados en los que se clasifica son :

La incapacidad permanente, cualquiera que sea su causa determinante, se clasificará, en función del porcentaje de reducción de la capacidad de trabajo del interesado, valorado de acuerdo con la lista de enfermedades que se apruebe reglamentariamente en los siguientes grados:

a) Incapacidad permanente parcial.

b) Incapacidad permanente total.

c) Incapacidad permanente absoluta.

d) Gran invalidez.

a) INCAPACIDAD PERMANENTE PARCIAL PARA EL DESEMPEÑO DEL TRABAJO HABITUAL

Es aquella situación  en la que el trabajador después de haber sido sometido a un tratamiento médico, y haber sido dado de alta, presenta reducciones anatómicas y funcionales graves, previsiblemente definitivas. Esas lesiones le tienen que ocasionar al trabajador una disminución no inferior al 33%, pero sin que alcance la la situación de incapacidad permanente total.

La prestación consiste en una indemnización a tanto alzado, que corresponde a 24 mensualidades de la Base Reguladora por prestación de Incapacidad Temporal.

b) INCAPACIDAD PERMANENTE TOTAL PARA EL TRABAJO HABITUAL

Es aquella incapacidad que inhabilita al trabajador para la realización de todas o de las fundamentales tareas de dicha profesión siempre que pueda dedicarse a otra distinta.

La cuantía de la prestación consiste en el  55 por 100 de la Base reguladora, que se puede incrementar en un 20 por 100 cuando el trabajador tenga o cumpla 55 años y no realice otros trabajos.

c) INCAPACIDAD PERMANENTE ABSOLUTA PARA TODO TRABAJO

Impide al trabajador realizar ningún tipo de trabajo. Cuya prestación equivale al 100% de la base reguladora de incapacidad temporal.

d) GRAN INVALIDEZ

Se trata del grado de incapacidad permanente más severo. Se aplica a aquellas personas que sufren pérdidas anatómicas o funcionales por las que requiere la asistencia de otra persona para su vida diaria.

El importe que percibirá el trabajador afectado de una gran invalidez, será el que se corresponda con la incapacidad permanente absoluta (es decir el 100% de la Base Reguladora) más un complemento que servirá para remunerar a la persona que lo atienda. El complemento que recibe nunca podrá ser inferior al 45% de la pensión que le corresponde por Incapacidad Permanente Absoluta.

 

Cardiotoxicidad secundaria a quimioterapia por cáncer de mama

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Pastillero de Dunnia

Tengo el corazón con un FEVI (Factor eyección ventrículo izquierdo) del 34% sobre un 100% debido a que mi oncóloga no me hizo ecocardiogramas, ni antes de empezar con la antraciclina, ni durante, ni después de terminar el tratamiento.
Si no fuese por el corazón mi calidad de vida sería mil veces mucho mejor.
De ahí la importancia de informar sobre todo lo que nos pueden afectar
los tratamientos” Dunnia G.

Cardiotoxicidad: es una condición en la que hay daño al músculo del corazón. Como resultado de la cardiotoxicidad, es posible que el corazón tenga dificultades para bombear sangre a través del cuerpo. La cardiotoxicidad, si es severa, puede llevar a una cardiomiopatía.

Cardiomiopatía: por lo general, es el resultado del tratamiento con medicamentos como agentes quimioterapéuticos, o puede ser causada por enfermedades o desórdenes que dañan el músculo del corazón. El daño al músculo cardíaco puede alterar la acción de bombeo del corazón y posteriormente, producir un fallo cardíaco.

Cardiotoxicidad por quimioterapia: alteración cardiaca ocasionada por fármacos quimioterápicos (citostáticos).

Tipos de cardiotoxicidad:

Según cronología:
• Cardiotoxicidad aguda: Durante el tratamiento. Se manifiesta con taquicardias supraventriculares. Desaparece al interrumpir el tratamiento.
• Cardiotoxicidad crónica: hasta 30 meses después de la última dosis. A los tres meses desarrolla miocardipatía degenerativa que culmina en insuficiencia cardiaca congestiva (ICC). Dentro de esta existe una subcategoria que es la cardiotoxicidad tardía que aparece de 6 a 12 años después del tratamiento. Se manifiesta como una recaída en recuperados de una cadiotoxicidad aguda.

Según evolución:
• Tipo I : irreversible (daño cardiaco no reparable)
• Tipo II: reversible (daño cardiaco reparable)

Según alteración:
• Disfunción sistólica ventrículo izquierdo (dificultad de bombear la sangre)
• Isquemia miocárdica (disminución del riego sanguíneo cardíaco)
• Hipertensión arterial (HTA)
• Prolongación del QT (puede predisponer a ciertas arritmias)

Fármacos con posibles efectos secundarios de cardiotoxicidad usados para el tratamiento del cáncer de mama

• QUIMIOTERÁPICOS (CITOSTÁTICOS)

Antraciclinas: Doxorrubicina (Adriamicina): puede provocar disfunción sistólica de ventrículo izquierdo (alteración del bombeo cardiaco). Cardiotoxicidad tipo I (irreversible)
Antimetabolitos: Fluorouracilo y Capecitabina: puede provocar isquemia (falta de riego sanguíneo)
Agentes platinos: Cisplatino y carboplatino : puede provocar hipertensión arterial
Agentes alquilantes: Ciclofosfamida: puede provocar disfunción ventricular
Agentes antimicrotúbulos: Paclitaxel: puede provocar bradicardia (disminución del pulso cardiaco)

• INHIBIDORES DE SEÑALIZACIÓN

Anti-HER2: Trastuzumab : puede provocar disfunción del ventrículo izquierdo (alteración del bombeo cardiaco). Carditoxicidad tipo II (reversible)

ADRIAMICINA (DOXORRUBICINA)
Las antraciclinas, ente ellas la adriamicina o también llamada doxorrubicina (conocida entre las pacientes como “la roja”) es un quimioterápico usado ampliamente en muchos tipos de cánceres, entre ellos el cáncer de mama.
Efectos adversos: entre otros efectos adversos el más relevante es la cardiotoxicidad pues ésta puede ser grave y es irreversible. La cardiotoxicidad provocada puede manifestarse de varias formas y puede ser aguda o aparecer años más tarde. La más frecuente es la disminución de la función ventricular, insuficiencia cardiaca y miocardiopatía dilatada.
Factores de riesgo:
– La dosis acumulada (por ejemplo dosis mayores de 550 mg/m2 de doxorrubicina).
– Edades extremas (niños y edad avanzada)
– Uso previo de antraciclinas
– Uso de otros fármacos que lesionan al miocito como trastuzumab (actualmente no se usa concamitantemente por el elevado riesgo de cardiotoxicidad), ciclofosfamida y taxanos
– Radioterapia de la pared torácica
– Enfermedad cardíaca previa16.
Diagnóstico: valoración previa al inicio del tratamiento, durante y posterior al tratamiento durante el resto de la vida (no los protocolos no son unánimes cada cuando y deberían individualizarse según las características de cada paciente).
Exploraciones complementarias: actualmente se usa ecocardiografía y ventriculografía isotópica para calcular la fracción de eyección ventrículo izquierdo. También se valora la determinación de ciertos marcadores sanguíneos (troponinas, péptido natriurético cerebral…)
Cardioprotección (medidas usadas o sugeridas para intentar proteger la funsión cardiológica durante el tratamiento con adriamicina):
– Modificaciones en la forma de administración de la droga (esquemas a menores dosis y mayor frecuencia: administración más lenta del fármaco).
– Formulaciones liposomales y análogos de las antraciclinicos.
– Agentes cardioprotectores (se está estudiando varios fármacos)
Tratamiento:
Suspender el tratamiento con antraciclinas definitivamente, recordar que es un daño irreversible.
Tratamiento dirigido a preservar y mejorar esta funsión cardiológica (fármacos)
Es fundamental la prevención, diagnóstico y el tratamiento precoz de la cardiotoxicidad, ya que las consecuencias de ésta, son en ocasiones más catastróficas que la enfermedad de base.

TRASTUZUMAB
Fármaco usado en cáncer de mama que presenta sobreexpresión de la proteína HER2 (representan entre 15-25% de todos los cánceres de mama).
Indicaciones:
– Tratamiento del cáncer de mama metástasico que sobreexpresa HER2, en monoterapia o en combinación con taxanos o inhibidores de la aromatosa.
– Tratamiento adyuvante en cáncer demam temprano HER2 tras cirugía, quimioterapia o radioterapia.
Efectos adversos: es un fármaco en general muy bien tolerado y su efecto adverso más relevante es la cardiotoxicidada. La cardiotoxicidad que puede provocar más frecuente es la disfunción ventricular asintomática y generalmente reversible y, con mucha menos frecuencia, insuficiencia cardaca.
Factores predictores de cardiotoxicidad: mayor edad y uso previo con antraciclinas (adiamicina). El uso concomitante de trastuzumab y antraciclinas dado el gran aumento en la incidencia de cardiotoxicidad, no está actualmente indicado. La cardiotoxicidad no depende de la dosis administrada de trastuzumab.
Diagnóstico: los protocolos actuales obligan a hacer una valoración de la función cardiológica previa al inicio del tratamiento con trastuzumab y seguir controles periódicos posteriores.
Exploraciones complementarias: actualmente se usa ecocardiografía y ventriculografía isotópica para calcular la fracción de eyección ventrículo izquierdo. También se valora la determinación de ciertos marcadores sanguíneos (troponinas, péptido natriurético cerebral…)
Tratamiento: suspender fármaco, la mayoría de veces de forma temporal y pudiéndose reiniciar una vez recuperada la función ventricular y valorar el uso de fármacos (betabloqueantes y/o diuréticos).

Exploraciones complementarias para estudiar función cardiológica más usadas

  • Ecocardiograma: es una prueba que se usa para visualizar la estructura del corazón y así estudiar su funcionamiento hemodinámico, es decir, su capacidad de bombear sangre. No produce radiación. Es un tipo concreto de ecografía. No requiere la administración de contrastes.
  • Ventriculografía isotópica: es un método diagnóstico de imagen que permite estudiar el funcionamiento del corazón, es decir, su capacidad para contraerse e impulsar la sangre que contiene hacia el resto del organismo. Para ello se emplea un radioisótopo que muestra cómo dicho líquido se acumula en el corazón en reposo, durante el ejercicio o en ambos casos. Es un método diagnóstico que produce radiación en el paciente. Requiere de la administración endovenosa de radioisótopo.

 

CONCLUSIONES:

En el tratamiento del cáncer de mama se usan fármacos potencialmente cardiotóxicos.
– Muy importante el control de la función cardiológica previa, durante y una vez finalizado el tratamiento en el caso de las antraciclinas.
– Métodos diagnósticos: ecocardiograma, ventriculografía isotópica y biomarcadores sanguíneos (todavía en estudio).
– Trastuzumab (usado en cáncer de mama con sobreepresión de HER-2) puede provocar cardiotoxicidad aguda y reversible y, en general, se manifiesta con una disminución de la función ventricular asintomática. El tratamiento necesario es suspender temporalmente el fármaco. Protocolos muy bien definidos.
– Adriamicina (antraciclina) conocida como “la roja”. Puede provocar cardiotoxicidad aguda o a largo plazo, potencialmente grave e irreversible. Determinar factores de riesgo y, sobre todo en estos casos valorar medidas de cardiprotección. El tratamiento se basa en suspender la adriamicina de forma definitiva y tratamiento farmacológico. Los protocolos no siempre bien definidos.
– MUY IMPORTANTE RECORDAR A ONCÓLOGOS EL SEGUIMIENTO CARDIOLÓGICO, pues un diagnóstico temprano es fundamental!!

Caso clínico
Con 36 años me diagnosticaron cáncer de mama localmente avanzado e inicié tratamiento previo a la cirugía con quimioterapia. En el protocolo estaba incluída la adriamicina. A la edad de 9 años sufrí un osteosarcoma, por lo que me administraron adriamicina, por suerte esto quedó en el recuerdo y me recuperé perfectamente. Al cumplir diversos factores de riesgo (administración previa de adriamicina y edad corta) se decidió con muy buen criterio de mis médicos, administrar adriamicina (ya que no había recibido la dosis acumulada máxima que aumenta el riesgo de carditoxicidad y éste es un fármaco muy efectivo en mi enfermedad) pero intentaron proteger mi corazón administrándome adriamicina liposomal (menos cardiotóxica) y seguimiento estricto con ecocardiogramas. Al inicio los ecocardiogramas salieron estrictamente normales pero al realizar ecocardiograma de final de tratamiento con adriamicina, se detectó una leve pero significativa disminución de la función del ventrículo izquierdo. En todo momento estuve asintomática desde el punto de vista cardiológico. Rápidamente me iniciaron tratamiento farmacológico y recuperé espectacularmente la función cardíaca. La cardiotoxicidad sucedió hace 4 años y medio aproximadamente y a día de hoy sigo con buea función cardíaca, sin síntomas y haciendo deporte a diario, eso si las pastillas son para el resto de mi vida. Con mi testimonio quería transmitir la importancia de un diagnóstico precoz de la cardiotoxicidad, pues gracias al buen hacer de mis médicos puedo decir que mi corazón late con fuerza, a pesar que el cáncer de mama es a día de hoy metastásico y no curable. Marga F.

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Marga, pese a la enfermedad metastásica y la cardiotoxicidad, lleva una vida normal y no ha renunciado a su gran afición: el pádel

 

Aceptar la enfermedad de un familiar

ACEPTAR… qué palabra tan comprometedora. ¿De verdad he podido aceptar el cáncer de mi madre? Y si no es así ¿quiere decir que hay un problema en mí que tengo que resolver? ¡Cuántas dudas! ¡Qué complicado! La gente te aconseja y te dice tantas cosas que una misma pierde la noción de sus propios sentimientos. ¿No os pasa?

Si pongo un poco de orden en este caos interior, veo que estoy dividida. Por una parte puedo decir firmemente que sí, claro que sí. Sé que está enferma, sé que tiene cáncer y sé cómo de comprometedor está su futuro. Pero, por otra, lo que no puedo aceptar (¡y no pasa nada por decirlo!) es el sufrimiento que le provoca la enfermedad. Ver que empeora, que está con dolor, es lo que llevo peor. Creo que ahí es cuando entra en juego una palabra que tiene un poco de mala fama: la resignación. Pero ojo, aclaremos una cosa. Esta resignación es diferente cuando se trata del cáncer. No estoy resignada porque me haya dado por vencida o porque no haya fuerzas para seguir. La resignación de la que hablo actúa como un cristal que rodea a mi madre que me impide intervenir para poder solucionar lo que le ocurre. Por mucho que lo intente, por muchas veces que me dé contra él, no se rompe y de ello obtengo el aprendizaje de tener que asumir que nadie tenemos el control de la situación; que la vida tiene que seguir su curso.

Pero cuando crees que todo el desorden ya está organizado y piensas que sí, que lo has aceptado, entran en juego los pensamientos que hacen tambalear todo ese esquema emocional, como en el inicio de este escrito. La mente es la gran protagonista, la manipuladora número uno. Cuando eres consciente del presente (tanto que te dices a ti misma: “¡lo estoy consiguiendo, qué maravilla!”), sin previo aviso tus pensamientos viajan al pasado para recordarte cómo era ella y, de esa manera, encogerte el corazón de alegría, pena, rabia y nostalgia. Y como consigue desajustarte todo tu cuerpo con esa multitud de sensaciones, se imagina el futuro (¡por si fuera poco!) con todo tipo de escenas que no siempre son… agradables.

Por todo ello puedo decir que la aceptación no es nada fácil, pero tampoco es imposible. Desde aquí decirte que si aún no has podido asimilar las circunstancias no te preocupes. Tampoco te justifiques y mucho menos te disculpes por ello. Cada persona tiene su propia historia, su propio ritmo, su propia personalidad y su propia forma de enfrentarse a las cosas por lo que las comparaciones han de quedarse a un lado. Procura no juzgar tus emociones y déjalas fluir. Ese es el truco de la vida: no aferrarse a nada ni nadie porque llegado el momento sólo nos llevaremos las experiencias vividas (tanto las buenas como menos buenas). Confía. Todo pasará antes o después. Mientras tanto sigamos a su lado dándoles todo nuestro amor. Eso es lo verdaderamente importante.

ACEPTAR… qué palabra tan comprometedora. ¿De verdad he podido aceptar el cáncer de mi madre? Y si no es así ¿quiere decir que hay un problema en mí que tengo que resolver? ¡Cuántas dudas! ¡Qué complicado! La gente te aconseja y te dice tantas cosas que una misma pierde la noción de sus propios sentimientos. ¿No os pasa?

Si pongo un poco de orden en este caos interior, veo que estoy dividida. Por una parte puedo decir firmemente que sí, claro que sí. Sé que está enferma, sé que tiene cáncer y sé cómo de comprometedor está su futuro. Pero, por otra, lo que no puedo aceptar (¡y no pasa nada por decirlo!) es el sufrimiento que le provoca la enfermedad. Ver que empeora, que está con dolor, es lo que llevo peor. Creo que ahí es cuando entra en juego una palabra que tiene un poco de mala fama: la resignación. Pero ojo, aclaremos una cosa. Esta resignación es diferente cuando se trata del cáncer. No estoy resignada porque me haya dado por vencida o porque no haya fuerzas para seguir. La resignación de la que hablo actúa como un cristal que rodea a mi madre que me impide intervenir para poder solucionar lo que le ocurre. Por mucho que lo intente, por muchas veces que me dé contra él, no se rompe y de ello obtengo el aprendizaje de tener que asumir que nadie tenemos el control de la situación; que la vida tiene que seguir su curso.

Pero cuando crees que todo el desorden ya está organizado y piensas que sí, que lo has aceptado, entran en juego los pensamientos que hacen tambalear todo ese esquema emocional, como en el inicio de este escrito. La mente es la gran protagonista, la manipuladora número uno. Cuando eres consciente del presente (tanto que te dices a ti misma: “¡lo estoy consiguiendo, qué maravilla!”), sin previo aviso tus pensamientos viajan al pasado para recordarte cómo era ella y, de esa manera, encogerte el corazón de alegría, pena, rabia y nostalgia. Y como consigue desajustarte todo tu cuerpo con esa multitud de sensaciones, se imagina el futuro (¡por si fuera poco!) con todo tipo de escenas que no siempre son… agradables.

Por todo ello puedo decir que la aceptación no es nada fácil, pero tampoco es imposible. Desde aquí decirte que si aún no has podido asimilar las circunstancias no te preocupes. Tampoco te justifiques y mucho menos te disculpes por ello. Cada persona tiene su propia historia, su propio ritmo, su propia personalidad y su propia forma de enfrentarse a las cosas por lo que las comparaciones han de quedarse a un lado. Procura no juzgar tus emociones y déjalas fluir. Ese es el truco de la vida: no aferrarse a nada ni nadie porque llegado el momento sólo nos llevaremos las experiencias vividas (tanto las buenas como las menos buenas). Confía. Todo pasará antes o después. Mientras tanto sigamos a su lado dándoles todo nuestro amor. Eso es lo verdaderamente importante.

Patricia Rivas

Mujer-con-la-mano-sobre-los-ojos

Un día a la vez

Soy Miriam Mendoza y tengo 43 años, todo empezó hace un par de años, tengo dos hijos y a la pequeña le seguía dando pecho, un sábado por la tarde me recosté y me toque mi pecho en ese momento me sentí una bolita!!! Tuve mucho miedo por qué mis pechos tenían mucha leche y la bolita se sentía muy grande, inmediatamente llame a mi ginecóloga para concertar una cita….. Me mando a realizarme mastografia y ultrasonido pero lo principal era quitarle el pecho a mi pequeña, una semana de angustia y mucha tristeza, por qué mi pequeña no quería comer ni tomar leche en Manila, no con vaso ni con nada. Por mi cabeza pasaban mil cosas, tenía miedo,angustia…… Pasada la semana me programaron para cirugía, había que retirar el tumor para saber si era maligno o benigno, otra semana de incertidumbre, llegaron los resultados de patología y la gran noticia era benigno!!!! Que felicidad!!! Pasaron 6 meses y me sentí unas bolitas en la axila yo asumí que era por qué tenía anginas jajaj, siempre tratando de buscar una explicación a las cosas…. Acudí nuevamente con la Ginecologa, me hizo una biopsia para determinar por qué se me habían formado los ganglios, el oncólogo me dijo que no me preocupara que no debía haber nada por qué estaba limpia.

Nuevamente la incertidumbre, la espera de los resultados tardó dos semana y no fueron nada favorable, el diagnóstico era “CÁNCER” mi doctora me recomendó una segunda opinión y ahí empezó este camino, mi marido y yo estábamos devastados, mis hijos muy pequeños y si sí tenía mucho miedo, miedo a lo desconocido, pero había que tomar cartas en el asunto, nos fuimos al Hospital General en la Ciudad de México, me revisaron los oncólogos y me mandaron realizarme mastografia, ultrasonido y biopsia. Una vez que tuvieron los resultados confirmaron el diagnóstico CANCER DE MAMA IIIA, había que actuar rápido el cáncer ya estaba muy avanzado y había que verificar si no había METÁSTASIS. Después de más estudios se confirmó que solo estaba encapsulado en axila, el tratamiento debía empezar inmediatamente…… 16 quimioterapias….. Estaba muy espantada mi familia devastada, mi marido desecho, pero yo quería seguir viva y seguir adelante así que empezó el tratamiento, después de la 3ra quimios el cabello empezó a caerse, al igual que pestañas y cejas, llore me encerré en casa no quería que nadie me viera, este proceso era más fuerte ir yo, era más difícil que cuando me enteré que tenía cancer, llego el día y me rapó mi marido, descanse, se terminaron mis dolores de cabeza, pero estaba pelona !!!! Lloré mucho pero tampoco me iba a dejar vencer !!! Empecé a usar pelucas y mascadas, pestañas postizas y a pintarme la ceja ….. me convertí en una mujer muy coqueta y mi vida se volvió a transformar!!! Termine las quimioterapias y seguía la mastectomia…. No tenía miedo de que me quitaran un pecho, tenía miedo de no aguantar la operación, de no salir de la anestesia, ese si era mi miedo, el no estar para mis hijos, pasaban mil cosas por mi cabeza pero tenía que seguir. Salí de la operación muy bien, pero la sensación que sentí cuando me pusieron la anestesia, fue horrible, no podía respirar, no podía hablar, sentí que me moría, pero todo era parte del proceso, Miriam estaba viva y con más ganas que nunca, siempre he sido una mujer alegre y con mucha energía, esto era parte de un mal sueño!!!! Nunca deje de manejar ni de hacer mis actividades, mis pequeños necesitaban a la mama fuerte y aguerrida!!!! Ya solo faltaban las radiaciones!!! Muchas veces quince tirar la toalla, no seguir con el tratamiento, estaba cansada, fastidiada y muchas veces la pase muy mal!!! Pero aquí estoy, soy una mujer que quiere ayudar a más mujeres a seguir adelante, y la mejor manera era dando a conocer mi experiencia, muy pocas personas, familiares, amigos y conocidos sabían por lo que había pasado, pero mi marido y yo decidimos hacer un programa de radio por internet en donde yo pudiera contar mi historia y buscar alternativas y dar opciones a mujeres que al igual que yo estuvieran pasando por este padecimiento, en ese momento surgió UN DÍA A LA VEZ, por qué así es como vivo hoy, por qué hoy es un nuevo inicio, por qué voy caminando un día a la vez. Gracias por permitirme ser parte de sus historias y dejarme ser parte de su camino. Esto es lo que soy y hoy vivo para contarlo.