Historia de Agurtzane

17106223_236948243434457_1032737536_oMe diagnosticaron cáncer de mama el día que cumplí 41 años, el 6 de junio de 2014. De todos modos, yo siempre tengo como fecha de inicio de esta nueva vida el 23 de mayo. Ese día me hicieron una ecografía. La técnico que me realizó la prueba me derivó en ese mismo momento a la consulta de la ginecóloga y ella fue muy clara: alta probabilidad de cáncer. Desde entonces, supe que tenía cáncer. Recuerdo (aunque me gustaría olvidarlo, sé que es imposible) las sensaciones que en ese momento me derrotaron por completo. Yo, que había salido un ratito del trabajo para hacerme una prueba que creía sin importancia… Estaba sola. Salí del hospital. Miraba cómo circulaban los coches, cómo caminaban las personas mientras hablaban y reían… y no entendía cómo el mundo podía seguir siendo igual cuando a mí me acababan de decir que tenía cáncer. Sí, ¿verdad? Esas cosas que siempre pensamos que les pasan a otros, nunca a nosotros…Recuerdo también la angustia que sentí al tener que decidir en ese momento a cuál de mis familiares llamaba para romper su paz y comunicarle la noticia… porque yo necesitaba apoyo y compañía física de alguien. En fin, todo fue bien.

Como en el caso de todas las compañeras, empezó en ese momento todo un proceso de pruebas y consultas que resulta agotador. Tienes la impresión, yo la tuve al menos, de que todo va rapidísimo. Obviamente, en esas circunstancias es lo mejor, pero tu mente no va tan rápido, tarda más en asimilar lo que está sucediendo, y se sufre.

Mi primer diagnóstico fue carcinoma de mama en estadio II, hormonodependiente, HER2 negativo. Se decidió que era necesario reducirlo antes de la cirugía y comencé con la quimio. Sólo tuve un día de quimio. Llegaron los resultados de la gammagrafía ósea, y fue bingo. Múltiples metástasis óseas. Comencé, por tanto, con la terapia hormonal. He tenido mucha suerte, porque he ido respondiendo muy bien al tratamiento. Mi primera complicación de verdad surgió en noviembre de 2016. Tuve una compresión medular en la vértebra D8. Me pautaron sesiones de radioterapia y hace unos días he sabido por los resultados del TAC que la radio fue efectiva y el asunto parece bastante controlado. Mi movilidad, por ahora, no está comprometida. Ahora me han cambiado el tratamiento. Es un poco más duro, pero se lleva bien.
Tu vida cambia cuando te diagnostican un cáncer. Pero se sigue viviendo. Yo siempre digo que no quiero durar como una pila, sino vivir. Nunca he sufrido tanto ni nunca he tenido momentos tan felices como ahora. Y, en muchas ocasiones, decidir amargarse o vivir y disfrutar de la vida, es una decisión personal. Independientemente de las circunstancias, cada persona elige como quiere que sea su vida. No siempre, es verdad. No vamos a negar la realidad. Es una enfermedad muy dura, que merma mucho la calidad de vida, no todo se consigue con actitud y positividad. A veces, no hay más que aceptar lo que hay y patalear y enfadarse y desesperarse.

A mí no me queda otra que seguir viviendo, o intentarlo todos los días, elaborar la ensalada de cada día con los ingredientes que me han tocado.

Quiero acabar agradeciendo y mostrando todo mi amor inmenso a mi familia. Sois mi tesoro. No podría sin vosotros. Eskerrik asko, beti.

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