Historia de Margarita

margaritaA principios del año 2013, trabajaba en una empresa de electricidad como Responsable de Administración y contable. Era un empresa con unos 90 empleados y no es que se pudiera decir que fuese feliz, pero me divertía con mis compañeros, éramos una gran familia, con la que llevaba conviviendo más de 13 años y mi vida era bastante placentera.

Como a muchísimas empresas relacionadas con la construcción, nos afectó la crisis y unas malas inversiones nos hicieron ir a la bancarrota.

Mi jefe decidió hacer un ERE y mandar a todo el mundo a la calle provisionalmente , aunque ya se sabe que nunca lo es, como más tarde se demostró. Alguien se tenía que quedar al frente, para seguir con la actividad de la empresa, comunicar datos a S.Social de todos los que estaban en el ERE, atender el teléfono, gestionar los bancos, perseguir deudores, etc… y ese alguien fui yo. Cuando llegaba por las mañanas a trabajar, a un edificio precioso (emblemático en la Comunidad de Madrid, por ser de los primeros autosuficientes y puntero en energías renovables) y muy muy grande, miraba las mesas vacías de mis compañeros, con todas sus cosas encima, como si fuesen a venir en un rato, como si hubiesen salido a tomar un café y se me saltaban las lágrimas, los echaba tanto de menos y entonces me encontraba con la cruel realidad, tenía que hacer de todo, con un estrés horrible y tenía que aguantar el mal humor de mi jefe, con el que discutía día sí y día no, al extremo de mandarle “lejos” más de dos veces.

Cuando llegaba a casa, seguía pensando en que no podía abarcar tanto y por las noches, no paraba de seguir pensando en todo lo que me esperaba al día siguiente y no dormía, me levantaba y me ponía a leer, para despistarme del ataque de ansiedad que me acompañaba.

En esas andaba cuando, un día al salir del trabajo, me empezó a doler el pecho y el brazo muchísimo y me fui a urgencias, donde inmediatamente me hicieron un electro y al ponerme las ventosas la enfermera, me preguntó si me había puesto una prótesis en el pecho, le dije que no y me dijo que notaba un bulto muy grande, yo ni me había percatado, me hacían mamografías periódicas (la última hacia tres meses) y me tenían bastante controlada, ya que tenía mastopatias desde que era muy joven. A partir de ahí, se desato la locura, ecografía, biopsia y resultado fatal: CÁNCER DE MAMA. Descartaron el infarto, pero no sé qué era peor claro. A partir de ese día, no volví a trabajar, le dije a mi jefe que no seguía, que si quería me despidiera y si no, me iba yo igualmente. Me despidió y eso sí, estuve unos días yendo para pasar el relevo, pero aquí se acabaron mis días de trabajo y mi actividad profesional.

Os he contado todo esto, porque creo que tiene relación, que el estrés y los sufrimientos, muchas veces vienen acompañados de cosas así de malas. El resto de la historia, como la de muchas de las compañeras, que hoy leerán este relato.

En una semana me hicieron todo tipo de pruebas, resonancia, ganma, PET-TAC, extirpación de ganglio centinela (limpios) y en la siguiente semana quimio (4 FEC cada 21 días y 8 semanales de Taxol), mastectomía y radio. En Junio del 2014 ya había terminado con todo y ya lucia de nuevo mi pelito. Me fui recuperando poco a poco, aunque nunca del todo, porque siempre quedan efectos secundarios, me puse bastante en forma, con mis caminatas diarias y mi aquagym, seguí con mis revisiones rutinarias y cuando mejor me encontraba, en Junio de 2016, me detectaron en un TAC un ganglio inflamado, me hicieron una biopsia y ¡bingo! Era maligno, diagnóstico ganglio supraclavicular metastásico.

¿Cómo me he sentido? Como en una nube, hay días en los que tengo que pellizcarme para darme cuenta que no estoy en una pesadilla, mi vida no es ni parecida, todo ha cambiado de un día para otro, ya no llego corriendo al trabajo y me rio con mis compañeros, ya no me esfuerzo en aprender cosas nuevas, en progresar en mí profesión, ya no voy a la piscina y solo camino cuando mis piernas me aguantan, ya no hago largos viajes, porque ahora tengo quimio semanal y solo puedo programarlos en la semana que descanso, apenas hago cosas con otras personas, porque no puedo seguir su ritmo y a los compañeros de trabajo, apenas los veo, porque cada uno hace ya su vida y tienen nuevos trabajos y nuevos ambientes, ya no miro el futuro pensando a largo plazo, ni pienso en cuidar nietos y envejecer junto con mi marido. Ahora todo gira en función de esta puta enfermedad, porque la mayoría de los días, mi meta es moverme sin tropezar, con los pies medio dormidos, hacer las cosas de la casa, con ayuda de mí marido y sortear los dolores que me acompañan todo el día y la noche, y lo peor de todo, es saber que esto va a ir aumentando, que los dolores que hoy aguanto, mañana serán más intensos y en definitiva, que moriré enferma, que esto es para siempre. Llega un momento en que te haces a la idea, pero solo eso, porque resignarnos no, eso sí que no, nos aferramos a la más mínima esperanza, pensamos que en algún momento, una mente prodigiosa, de con la cura de esta lacra y nos devuelva la vida que nos ha robado.

En fin, esta es mi historia, ahora mismo sigo con mi tratamiento de Taxol, acompañado de un ensayo clínico y de momento la enfermedad está estable, cuando deje de funcionar este tratamiento, empezaré con otro, que vete tú a saber que efectos secundarios nuevos tendrá y así la historia interminable, hasta que mi cuerpo aguante, o hasta que aparezca esa mente prodigiosa que, ¿quién sabe? Igual hoy este por ahí, en algún laboratorio de cualquier parte del mundo, o pidiendo financiación a los políticos de turno, que suspendieron en sensibilidad. Mi tumor es Triple Negativo, uno de los más agresivos y que menos tratamientos tiene, porque no es hormonal, pero espero, que en algún momento, saquen algún otro medicamento para este tipo de cáncer que, hasta ahora no estaba muy estudiado, porque no era muy frecuente y que cada vez es más numeroso.

En esas andamos, espero no haberos aburrido con mi historia y que no os haya entristecido demasiado, pero es que, a pesar de que yo soy bastante optimista y algo gamberra, esto se puede adornar lo justo.

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