Objetivo en el cáncer de mama metastásico: calidad de vida y cronificación

El cáncer de mama supone un problema de Salud pública puesto que es el tipo de cáncer más frecuente en las mujeres. Cuando éste es invasivo, puede originar tres vías de expansión: a los tejidos locales, a sistema linfático y los vasos sanguíneos. Pfizer organiza en Madrid un seminario de formación para prensa sobre cáncer de mama metastásico. Leer más→

Un día de espera

Hoy me he levantado más temprano de lo normal, hoy tenía cita para conocer los resultados de mi última gammagrafía osea. Estaba impaciente y nerviosa quería que el tiempo volara y llegara el final de tanta espera que no son horas sino días, días interminables en los que hay que controlar los pensamientos y tranquilizar a la mente.

He llegado temprano y después de registrarme he pasado a sentarme a esperar, estaba tan nerviosa que no me apetecía hacer nada, solo mirar a las otras mujeres que como yo, estaban ahí esperando y entre tanto me sentía  como un condenado a muerte en espera de que le digan si va a vivir o morir, quizás suene dramático pero cualquier paciente con metástasis sabe que no exagero. Al final la espera termina y puedo entrar a consulta, el médico me saluda sonriente, me dice que todo está bien y ala hasta la próxima! Yo me levanto, cojo la hoja con los resultados y me marcho a casa, entre feliz y desconcertada trato de leer los resultados con tanta palabrería que no entiendo, así que salto y salto y por fin leo casi al final que no hay  ninguna metástasis nueva, entonces me siento en el auto, me doy un respiro y me quedo mirando a través de la ventana como llueve y entra en mi un pensamiento: ¿por qué si me veo tan bien, tan normal como cualquiera, por qué entonces el examen médico dice que soy una de esas mujeres del 20%, esas mujeres desafortunadas que les ha tocado la suerte de tener metástasis? ¿Será verdad o es que todo ha sido un error? Me entra la duda y entonces busco el móvil en la bolsa para comprobar que el médico no me ha llamado para decirme que todo ha sido un error, que yo no soy de las del 20% , que yo ya sufrí y luché bastante, que yo sigo estando bien y del lado de las mujeres que se curan, de esas del 80% de las que todo el mundo habla, de las que un día fui parte,  pero eso no sucede ni sucederá,  tengo que aceptarlo, soy una mujer de 41 años con metástasis oseas y mi vida no va a volver a ser igual.

 

El ‘síndrome’ Bimba Bosé: por qué el cáncer de mama en jóvenes no siempre gana

La muerte de la artista no debe asustar al resto de mujeres que padecen la enfermedad a una edad poco frecuente: los años por sí solo no son un factor de mal pronóstico.

El pasado lunes fallecía la modelo y DJ Bimba Bosé, que padecía un cáncer de mama metastásico, una fase actualmente no curable del tumor más común en mujeres. La juventud de Bosé, junto con la actitud con la que había encarado su enfermedad, ha hecho que el fallecimiento haya sido recibido con gran impresión por parte de la sociedad española. Leer más→

El otro 20%

Durante la semana dedicada al cáncer de mama se publican muchas cosas. Por ejemplo, algunos vídeos muy interesantes con el testimonio de mujeres que se han enfrentado a la enfermedad. Una iniciativa que sin duda ayuda a muchas mujeres que están pasando por lo mismo, porque el ver reflejadas las propias emociones y preocupaciones en otros y descubrir cómo han sabido gestionarlas, siempre da mucha luz.
Sin embargo ya el año pasado me llamó la atención el silencio que durante esta semana se genera en torno al cáncer de mama metastásico. Ni un artículo de periódico. Ni una entrevista. Ni un vídeo con el testimonio de alguna mujer que explique su experiencia.
Me pregunté por qué si en España hay alrededor de unas 25.000 mujeres con cáncer de mama metastásico, durante esta semana casi no se habla de ellas. ¿Acaso las que tenemos un cáncer de mama metastásico no necesitamos sentirnos identificadas con quienes se enfrentan a este diagnóstico y conocer cómo se puede vivir el día a día de la enfermedad (que poco tiene que ver con el día a día de la enfermedad diagnosticada en otros estadios)?

Yo entiendo que la palabra “metástasis” asusta y que tampoco es cuestión de sembrar el pánico. Lo que digo es que el cáncer de mama metastásico es una realidad que, aunque afecte solo al 20% de las mujeres con cáncer de mama, también existe. Pero hay mucha desinformación en torno al tema. Demasiada.

En estos dos años he conocido a mujeres con cáncer de mama metastásico que han sido y son pilares de fortaleza y entereza. ¿Por qué en esta semana no podemos contar también su historia? Quizá ayudaría a mucha gente. Como mínimo a unas 25.000 mujeres. Porque si cuando te diagnostican un cáncer se te cae el mundo encima, cuando te diagnostican un cáncer metastásico, lo que se te cae encima es el Sistema Solar entero, y también necesitamos de alguien que nos demuestre que, aun así, podemos seguir viviendo, quizá menos de lo que nos hubiera gustado, claro, pero con las mismas ganas y dignidad.

Así que este post quiero dedicarlo a Francis, Rosa, Carolina, Vero, Merche, Meri, Tatiana, Neus, Sandra, Anna Lisa…y como no, a ti Francisca.
Porque con vuestras historias de años de lucha me habéis demostrado que se puede aprender a convivir con la enfermedad.
Sí, vosotras, las que no podéis hablar del cáncer como un “paréntesis” en vuestra vida, sino más bien como un punto y a parte, que ha marcado el final de una etapa donde todo era más fácil, y el comienzo de otra en la cual, cada día, toca batallar contra el dolor físico y psicológico para hacer algo que se parezca lo más posible a una vida normal.
Vosotras, las que os conocéis cada rincón del hospital, los nombres de los enfermeros, los números de las consultas, los precios de la cafetería, las historias de otros pacientes, los tipos de tratamientos, y a quienes los técnicos de las pruebas saludan con un -¿Qué?¿Otra vez por aquí? Sois vosotras las que me habéis enseñado a no dejar que el temor nos quite más de lo que ya nos ha quitado el cáncer.
Sí, vosotras, las del otro 20%. Aquel 20% que lucha aunque las estadísticas digan que somos el porcentaje que “perderá la batalla”. Pero es que los pronósticos no saben una cosa: que aun así, nuestra esperanza es más fuerte que nuestro miedo.